Xiaobo, por la paz y la libertad

Ya se han acumulado un sinfín de muestras de beneplácito por la concesión de Premio Nobel de la Paz al señor Liu Xiaobo, el intelectual chino, convertido en defensor inquebrantable del cambio político en la China Comunista. En este país existe la dictadura del partido único y sus dirigentes no entienden demasiado de la separación de poderes y el ejercicio pleno de derechos y libertades. Y resulta natural que existan sectores democráticos, a los que pertenece el Sr. Xiaobo, que pretenden lograr, a través de medios pacíficos, los cambios políticos necesarios para reorientar el rumbo de los chinos hacia mejores días con más libertad y democracia pluralista. El ganador del premio actualmente se encuentra cumpliendo una condena de 11 años de cárcel por promover la vigencia de los derechos humanos en China; y se trata del mismo activista que concertó con las autoridades del régimen totalitario la retirada pacífica de los manifestantes estudiantiles durante la protesta de 1989 en favor de la democracia que se realizó en la Plaza de Tiananmen.

Desde ese entonces el Sr. Xiaobo ha sido acosado y detenido en varias ocasiones, por promover insistentemente la vigencia de los derechos y libertades. Alctualmente se encuentra cumpliendo una condena injusta y desproporcionada por haber impulsado la redacción de la “Carta 08”, que fue publicada coincidiendo con el 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 2008. En este documento se pidieron reformas políticas que permitan la vigencia de las libertades de religión, asociación y prensa; los derechos, la igualdad a base de los valores universales compartidos por toda la humanidad, además se solicitaron públicamente elecciones directas, independencia judicial y el fin de la dominación unilateral del Partido Comunista.

Muchos personajes notables, entre ellos el presidente Obama, así como representantes de gobiernos democráticos de todo el mundo han pedido la liberación inmediata del Sr. Xiaobo. En cambio en nuestro país y de forma incomprensible el gobierno boliviano ha guardado un silencio sepulcral sobre el tema. Esto delata no solo las reiteradas frustraciones de Evo Morales para lograr ese premio, sino también una complicidad manifiesta con los regímenes totalitarios y absolutos como los que imperan en China, Cuba, Irán, Corea del Norte entre otros. En otras palabras, la concesión el premio le sentó muy mal gobierno boliviano que en los últimos días ha mandado unas señales inequívocas de que su plan es, igual que en china, terminar o liquidar con cualquier vestigio de oposición política, imponiendo la dictadura de partido único y limitando descaradamente la vigencia de los derechos humanos en Bolivia.

Este premio sí debe enorgullecer e inspirar a los bolivianos y las bolivianas que están comprometidos en esa lucha abierta para erradicar el miedo y terrorismo de estado que se pretende imponer, a través de leyes y disposiciones reglamentarias, como la Ley contra el racismo y la discriminación recientemente aprobada, sin escuchar los clamores populares que exigían la preservación de la libertad de expresión como una condición básica para cultivar la democracia. A estas alturas ya no importa qué es lo que diga o haga el gobierno boliviano respecto de la concesión del premio, lo que sí debe importar, para bien de todos los que exaltan la libertad y para mal de los que la niegan, es el ejemplo de coraje y lucha por la libertad que inspira el Sr. Xiaobo, y que ahora está en la cárcel por reclamar en nombre de quienes no pueden hacerlo.

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