Una torta, un poema y algo de magia

Hace poco tiempo atrás la magia fue utilizada con el buen propósito de amenizar e generar ilusiones que fácilmente arrancaban aplausos en cualquier fiesta. Así era que los niños y algunos mayores eran sometidos a esos artificios que ejecutaban los magos, unos verdaderos profesionales en el ingenio de manipular perfectamente los fallos de la percepción del público. Siempre fueron ellos, hasta ahora, que aprovechaban esos trucos provocando la desaparición de monedas, la aparición de conejos en galeras, las levitaciones de hermosas mujeres, más un sinfín de ilusiones. Ya se sabe que en la antigüedad estos “poderes” eran muy bien aprovechados por los brujos de las tribus para conseguir dominar a sus fieles.

Es que la magia ya no sólo es patrimonio de los magos, también los políticos han aprendido a manipular exitosamente esos procesos que permiten desorientar con simples trucos. Con algunos gestos y tres miradas algunos expertos pueden desviar y atrapar la atención. Lastimosamente esos saqueos de atención en nuestra vida cotidiana, en la mayoría de los casos nos alejan de esos objetivos vitales que tanto nos cuesta alcanzar.

En la Edad Media los magos, por lo general, regocijaban al público con sus artes, pero eran sus cómplices los que por detrás le robaban las bolsas con el dinero, porque sencillamente los espectadores estaban absolutamente sugestionados. En nuestros tiempos esos espectáculos imponentes que orquestan los políticos son utilizados con el más escandaloso de los propósitos, conseguir que aprobemos, sin querer, esas gestiones gubernamentales que al gobernante le cuesta ejecutar de forma sincera y abierta.

Si bien es cierto que la magia sólo debe ser usada para regocijar, no es menos cierto que los políticos han aprendido su poder de persuasión y no han dudado al convertirse en magos. Precisamente en la fiesta de cumpleaños del Presidente Evo Morales se pudo constatar esa maquinación de ilusiones mágicas que construyó el aparato publicitario del gobierno, que con cierta inteligencia ha montado una torta con la forma de una cancha de futbol, unas velas de jugadores, arcos de mazapán y el césped de crema verde, sin omitir la presencia de un lírico personaje que canturreó un poema de Gandhi, del vicepresidente y su cónyuge aún en luna de miel, de los familiares del mandatario, y de un montón de cortesanos, muy útiles todos para el objetivo de robar la atención del público incauto.

¿De qué libertad personal o autonomía individual podemos hablar, si la mayoría de los bolivianos están constantemente siendo manipulados o atrapados por estímulos que los desvían de lo importante? Ya deberían los gobernados comenzar a cuestionar de modo vehemente estas frivolidades organizadas con fines innobles; y concentrase en los asuntos básicos para sobrellevar una vida feliz. Bendito será el día en que el sistema educativo privilegie la implantación de materias claves como el desarrollo de la atención plena y las metodologías del pensamiento crítico.

También será glorificado el día en que tengamos pleno dominio sobre nuestra percepción, con el único fin de ser más conscientes y libres a la hora de tomar decisiones aumentando así el control sobre nuestras vidas. Detenerse a reflexionar es ya una tarea urgente, que por responsabilidad social, cada boliviano o boliviana debería encarar sin miedo, a pesar de la distracción que provocan los estímulos constantes arreglados por quienes nos quieren subyugar.

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