Una quinta columna en Chile

Se ha desatado un torbellino diplomático sin precedentes sobre el tema del incremento del poderío militar boliviano.  En Chile los grupos más conservadores concentraron su imaginación en las bases militares y en el fuerza que podría adquirir Bolivia de la noche a la mañana.  ¿Habrá cuarteles en el Silala? ¿Nos atacarán los bolivianos? ¿Cuándo, mañana, pasado?. Si las respuestas se vinculan con Hugo Chávez pueden resultar válidas y ciertas.

La construcción de las bases militares es un acto de plena soberanía, como lo afirmó el Ministro de Defensa San Miguel, pero preocupa a cualquier mortal cuando en el emprendimiento participa un inversionista venezolano, aunque el angelical Canciller Coquehuanca lo niegue. Chile ha adoptado la misma reacción lógica que Argentina durante la Guerra de las Malvinas, cuando denunció los movimientos castrenses de los ingleses en territorio chileno.  Pero el asunto no linda sólo con esas características marciales, también está plenamente fusionado con “los movimientos sociales latinoamericanos”.

Los chilenos o peruanos, dependiendo del grado de belicosidad que alimenten, están descuidando aquella “quinta columna” que está obrando hace meses dentro de sus propios territorios.  Aquel grupo de gente que, desde dentro de la nación (Chile o Perú) al que se le presume leal, está conspirando silenciosamente en su contra.  Los quintacolumnistas nos recuerdan a la Guerra Civil Española, y ellos sirvieron a los franquistas para carcomer la moral del gobierno republicano desde el interior, con el único fin de destruirlo. Por esta razón, los gobernantes Bachellet y García deben poner una parte de su esfuerzo en inmunizar y neutralizar los intempestivos y sorprendentes “movimientos sociales” que eclosionen en sus países, porque sin duda responden a la alianza diabólica que persigue la putrefacción de las relaciones internas y externas en la región; y que Chávez está alentando con una revolver en la siniestra y con un petrodólar en la diestra.

Lo peor es que el término “quinta columna” también se utiliza para definir a un conjunto de la población con lealtades problemáticas hacia congéneres de países vecinos. Los kurdos en Turquía e Irak, los vascos en España y Francia, los albaneses en Kosovo y Albania y los aymaras en Iquique, Orinoca o en Tacna, quieren tener su propio país.  El Kurdistán, el País Vasco, la Gran Albania y la República Aymara, son realidades muy próximas. El Presidente del Perú, Alan García, exigió mucho cuidado con el fundamentalismo indígena que no reconoce fronteras.  Es muy probable, entre otros escenarios trágicos, una insurrección indígena libertaria o secesionista que comprometa la seguridad interna de nuestros países. 

Calma, por favor.  Sólo se trata de una sospecha infundada, de pronto los quintacolumnistas chilenos o peruanos no existen, y menos contarán con el apoyo logístico a través de bases militares bolivianas, que por ahora se muestran absolutamente inofensivas.  Todo esto es para no creer. ¿Qué nos está pasando?.

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