Tres veces 6 en agosto y con el puño en alto

Se dice que el número 7 es lo perfecto y el 6 representa lo imperfecto, entonces tres veces 6 es la plenitud de lo imperfecto y esto origina una maldición. En Bolivia lo imperfecto es un afán y si nos afanamos tres veces, somos plenamente imperfectos.

Sin dejar de ser supersticiosos, tenemos la obligación de revisar nuestro pasado y descubrir en qué lugar de nuestra historia hemos consumado la maldición que representa la cultura de lo imperfecto.  ¿En qué momento de nuestra vida republicana hemos abandonado las riendas de nuestro propio destino? ¿Dónde hemos perdido las reglas de convivencia pacífica para construir esa Bolivia democrática que juntos hemos forjado en nuestras mentes, así de moderna, unida, respetuosa de su rica pluralidad y diversidad? ¿Quién nos mandó semejante maldición?

Al azar hemos encontrado estos tres escenarios imaginarios, que entre muchos nos permitirían en este mes de agosto, escribir tres veces seis en nuestra historia:

– Un 6 de agosto de 2007, Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Mesa cumplirían su mandato y deberían haber entregado el poder al candidato ganador (Evo Morales, muy probable), luego de cinco años aciagos de gobierno, que culminaron en las urnas con la brutal derrota y la liquidación definitiva del esquema político tradicional.

– Un 6 de agosto de 2007, la Asamblea Constituyente debía entregar el proyecto de la nueva constitución. Una Constitución marcadamente moderna, producto del más amplio consenso logrado entre bolivianos, y que nos otorgaría un largo periodo de prosperidad, estabilidad y progreso en libertad en esta nuestra enredada historia.

– Un 6 de agosto de 2007, el Presidente Evo Morales debía mandar un mensaje a la Nación Boliviana para perpetuar la más armónica convivencia democrática entre los bolivianos, siempre destacando la unidad de Bolivia y promoviendo mayores niveles de bienestar para todos, por amor a la Patria y compromiso con la libertad.

Como podrán advertir los lectores, ninguno de estos escenarios es posible, porque son simples ilusiones y conjeturas. Sánchez de Lozada y su vicepresidente ya fueron expulsados del poder; la Asamblea Constituyente no ha cumplido su misión y no tenemos, ni por el forro, la constitución que esperábamos; y lo peor, Evo Morales nos conduce hacia el totalitarismo, dando señales vehementes de provocación, desunión y hostilidad contra la Nación en su conjunto. La imagen que muestra al gobernador Morales con la mano derecha en el pecho y el puño izquierdo en alto, simplemente ha licuado nuestro himno nacional; y nos ha negado un sin fin oportunidades para vivir en libertad. 

“Vivir antes que esclavos morir”, así se canta ahora.  No se si es una maldición, pero alguien o algo, probablemente Satanás, Castro o Chávez, está promoviendo y profundizando la imperfección en Bolivia.  Como nunca hemos abandonado nuestra tarea para fomentar lo mucho que nos une y para quemar cuanto nos separa.  ¿Qué ha pasado?, si los bolivianos somos respetuosos con la pluralidad, y nunca hemos dilapidado la unidad que nos da vivacidad y capacidad para seguir progresando.

Este 6 de agosto, los bolivianos debemos declarar que los desencuentros  y las divisiones no pueden ser cómplices de nuestra tarea para construir una Gran Nación, enmarcada en esa profunda modernización a la que individualmente aspiramos, y que nos sirve de estímulo a todos, sin excepción.

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