Tarea urgente: Desparasitar a la oposición agonizante

El presidente Evo Morales aseguró este viernes que sus opositores están agonizando.  Entre tanto los líderes de Podemos reconocieron públicamente que cometieron un error político grave al posibilitar con muy mala voluntad un referendo que ya parece incuestionable.  Ahora lo único que nos queda es convenir que estamos sumergidos en una época de cambios históricos irreversibles. Independientemente de algunas quejas sobre un monstruoso fraude, con los 2/3 de apoyo popular Evo Morales no tiene ya que temer y ha adoptado una postura muy poderosa al calificar como falsa la apariencia de caos que reina en algunas partes del país. Parece mentira pero todo saldrá bien para Evo, así de claro.

Pese a los bloqueos de baja intensidad y a unos esporádicos enfrentamientos a punta de zapatos y palos; Evo Morales no ha tomado la vía de la violencia legal e institucional para imponer su proyecto. Evo ha entendido que en estos momentos no le favorece ningún tiempo de cambio brusco; y ha optado por otras salidas mucho “más democráticas”, como el próximo referendo sobre el proyecto de Constitución Política del Estado, que como todos saben, implica de por sí una revolución inalterable. Por eso es que los jerarcas del MAS, que comulgan con el estalinismo caribeño, pretenden consolidar la mayor cantidad de aciertos en la implementación revolucionaria; dejando que las aberraciones y los errores sean cometidos por la oposición de la media luna y otros locos sueltos en territorio masista.

Ya llevamos dos años del proceso constituyente; y hasta el presente ningún partido de la oposición u opositor alguno ha tratado de arrebatar al gobierno la iniciativa del cambio, que la conserva con una precisión perfecta.  La oposición política en este país desde diciembre de 2005 ha ido demostrando la cadena más larga de errores y desaciertos que la historia de nuestro país ha podido registrar. Ha ejercido insistente y deliberadamente dos burradas muy comunes entre los desesperados: actuar con demasiada prisa a la hora de complotar contra el gobierno (offside) y operar con excesiva vacilación a la hora de definir un plan. Es por eso que ahora estamos entregados al todopoderoso; y tenemos que reconocer que el MAS ha reflexionado sobre el tema y tiene clara la estrategia para actuar de un modo firme, en el momento preciso, con los medios e influencia necesarios, y con una gran determinación.

Por más que la media luna grite, el gran cambio ya se ha dado (incluidas las autonomías), sólo quedan por determinar algunos detalles.  El MAS y sus operadores saben que no deben apresurarse, porque aún no tienen la fuerza suficiente para cumplir con su plan. La fuerza total se la otorgará el Tribunal Constitucional y la Corte Electoral, cuyas acefalías serán cubiertas con el apoyo dócil, apresurado y vacilante de la oposición, como siempre.

Es hora de desparasitar y descontaminar a la oposición boliviana, además de identificar nuevos actores y líderes nacionales, que se responsabilicen para asumir la tarea primordial de reasumir el liderazgo nacional de oposición que ha quedado vacante. Mientras no se haga esto, Evo seguirá adelante, sin prisa y sin pausa.

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