Sexo en el partido

El caso del Superintendente de Empresas que fue destituido por administrar un prostíbulo y publicitarlo desde su propio celular ha causado revuelo entre los mojigatos que aún ven en este oficio algo impuro y que no se acomoda a las esferas de la administración gubernamental. Así es, antes y después de Cristo, los jerarcas y poderosos estuvieron ávidos de satisfacer sus más bajos instintos vinculados con la gula y la lujuria.

Grandes banquetes, bebidas alcohólicas, drogas alucinógenas y prostitutas exóticas, son el comestible diario para los políticos que fungen tanto en el oficialismo como en la oposición. Desde los anales históricos los cuentos sobre los políticos que andan rodeados de putas lindas, borrachos, fisgones y otras tucuimas, son ciertos. Ninguno de los diputados, senadores, magistrados, jueces, ministros, viceministros y otras rarezas del Estado, antes de Evo (A.E) y después de Evo (D.E.), han resistido la tentación de, por lo menos, ver y oler los enrarecidos y embriagadores aires venereológicos. Nadie, ni el más casto de los operadores públicos se libró.

La otra cara de la moneda nos muestra a las espías del poder, esas bailarinas y prostitutas, que fingen fidelidad carnal, constituyéndose en confidentes que reservan información y secretos de los políticos en ejercicio, además de todas las acciones, omisiones, planes y secretos que se tratan en las altas esferas del Estado. Es en los prostíbulos que esperan a esas gentes inseguras, desdichadas e insatisfechas, para enredarlos en juegos amorosos y sacarles esos detalles finos que son tan valiosos para quien gobierna. Esos datos tan importantes para controlar lealtades y fidelidades dentro el partido. Esa confidencia que sirve para destrozar al enemigo. Esos testimonios que son útiles para presionar y manipular a los propios oficialistas. Inducidos por proxenetas expertos, los hombres del partido con necesidades urgentes de respeto y reconocimiento social, expulsan todo un bagaje de secretos oficiales ahogados entre sábanas y fogosidades. Así la tarea gubernativa de espionaje se torna fácil y se simplifica, con esos rufianes a su servicio.

Dicen los investigadores responsables que toda la trama y los datos reservados sobre el escándalo Catler Uniservice, fueron urdidos en un prostíbulo. Los planes para ejecutar el hurto de la comisión en efectivo que llevaba el directivo de esa empresa fueron diseñados en un burdel, con la participación de entendidos hampones. Lo creíble es que las mafias controlen las casas de citas, pero que los funcionarios de gobierno estén administrándolos, resulta increíble. Lo cierto es que los aparatos de control del Estado Plurinacional han recurrido a estas actividades lucrativas para abrir las debilidades de la gente incauta del MAS; de pronto y para bien, con el fin de purgarse de toda laya de corruptos y garantizar el seguimiento a los leales. Pero lo que cuesta entender es que los operadores del Estado no hayan tomado las seguridades necesarias para disimular el ingreso de proxenetas, narcotraficantes y contrabandistas a la función pública. Verdad: lo corrupto y degradante es inherente y coetáneo al poder.

error: El contenido textual de gonzalesyaksic.com está protegido en Bolivia por la Ley Nº 1322.