Perú 36, Chile 43, Bolivia 149

Cada año se publican las posiciones que ocupan las economías de todo el mundo, como resultado de una encuesta sobre el buen posicionamiento de los países en el índice de facilidades que ofrecen para hacer negocios, estimular la inversión privada: y generar un entorno normativo propicio para crear y operar cualquier tipo de empresa. Como resulta casi lógico; Bolivia, desde el año 2006 en que se inauguró la era del socialismo comunitario, no ha dejado de caer en esta escala de competitividad, cuya elaboración está delegada a Doing Business, una institución no lucrativa que tiene el respaldo del Banco Mundial.

En el ámbito latinoamericano, Bolivia, junto con Suriname (161) y Haití (162), ocupan los penúltimos lugares en promoción de la inversión privada; porque del último lugar se ha apropiado Venezuela (172) que se constituye en el país que oculta los mayores peligros para invertir y desarrollar empresas. En el informe de Doing Business 2010 se destaca el hecho de que en Bolivia se hicieron algunos esfuerzos para crear nuevas empresas y disminuir la presión fiscal a la hora de cobrar impuestos, pero estos estímulos no son suficientes para revertir la deslucida imagen internacional que hemos ganado por ser un país donde es más fácil cerrar empresas que crearlas. Los expertos internacionales han informado que si Bolivia sigue por la senda del colectivismo y el comunitarismo, aislándose internacionalmente, y acelerando las reformas legislativas sobre las expropiaciones, los fondos de pensiones y el mercado laboral, más temprano que tarde terminará igualando a Venezuela en su íntimo descalabro.

Si alguien duda sólo vale mostrar la imagen de la empresa más grande de Bolivia, la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), que se destaca por las utilidades que supuestamente arroja, el patrimonio y los activos que posee, pero lo que nadie se atreve a revelar desde el propio Órgano Ejecutivo, es que la empresa está destinada a la quiebra por su nula capacidad administrativa para explorar nuevos yacimientos o realizar nuevas inversiones; además por sus descalificadas políticas de conservación del personal especializado en materia petrolera, que está abandonado la empresa estatal en busca de mejores horizontes con justas remuneraciones. Para empeorar este escenario, el presidente ejecutivo de YPFB comunicó hace pocos días, que el informe final sobre la disminución de las reservas de gas, elaborado por la empresa Ryder Scott, fue observado y devuelto a la compañía estadounidense para que “lo corrija” (¿?), como si esta empresa certificadora funcionara de igual manera que el Instituto Nacional de Estadística, institución gubernamental a la que los masistas le dicen qué información dibujar y cómo calcular la realidad para distorsionarla. Por esto y entre otros factores es que los observadores internacionales colocan a Bolivia, de manera muy objetiva, en ese lugar 149 que tanto parece merecer.

Los países vecinos de Chile (43) y Perú (36) plantearon la necesidad de privilegiar el bienestar de sus poblaciones, creando nuevos empleos, estimulando el ahorro en pensiones, distribuyendo riqueza; ante todo generando oportunidades y estimulando la creatividad de sus profesionales y trabajadores. Son dos ejemplos que nos permiten abrir los ojos para ver qué cosas debemos hacer y qué dejar de hacer. En fin, para llegar a los lugares de Chile o Perú debemos subir más de 105 escalones, lo cual resulta siendo una tarea difícil; y como al gobierno boliviano le gustan las cosas fáciles, lo más probable es que el año 2011 el país baje unos cuantos escalones. “Igualar a Venezuela … ¡Jamás! …”  dirían los masistas, porque para ellos ese país y su líder sí que son superiores en todo.

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