Los curitas y el ministro maledicente

El Ministro de Gobierno, con la rusticidad propia de un fiel amargado, arremetió contra los obispos católicos que integran la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB). Esta frustración gubernamental se desencadenó con la publicación del mensaje inaugural de la XC asamblea de la CEB que alude al clima de desconcierto que vive el país por los desencuentros entre las personas o sectores opuestos, y donde se están “pisoteando incluso los derechos inalienables, como el respeto a la vida y la dignidad de la persona, y las libertades personales y democráticas”. Poniendo por delante a su Gobierno, el Ministro dijo que no permitirá “este tipo de afrentas a la verdad”, como si no fuera cierto que en este país ellos se están burlando de las libertades. Este mensaje que exalta lo verídico desordenó el flujo natural de adrenalina en el organismo del Ministro; y enceguecido acusó a los obispos católicos de actuar como un partido opositor, sindicándoles de ser una jerarquía “antidemocrática, machista, insatisfecha, reaccionaria que defiende los intereses de la derecha”.

Los obispos de la CEB dijeron la verdad, pero no por eso tenían que ser incluidos en el saco de las derechas. Es que cuando cualquier persona pone en evidencia al Gobierno es de derechas, incluidos todos los masistas desilusionados con el fracaso del proceso de cambio, los expulsados del oficialismo, los congelados, los social demócratas, los liberales, las católicas, etc. Con estas reacciones imprudentes se confirma que el Gobierno está inconscientemente construyendo una nueva opción política de oposición, basada en un sinfín de argumentos y conceptos muy elementales como el respecto a la libertad, el repudio a los regímenes totalitarios, a las teocracias y a las violaciones de los derechos humanos. No hay que olvidar que si el Gobierno boliviano ha mantenido un silencio cómplice cuando se otorgó el premio Nobel de la Paz a favor de Liu Xiaobo, el intelectual chino convertido en defensor inquebrantable del cambio político en la China Comunista, es porque simplemente no comulga con las ideas democráticas; y si reclama por el Nobel de Literatura otorgado a favor del escritor Mario Vargas Llosa, es porque francamente no concuerda con la libertad de expresión en el arte, la prensa o la literatura.

En poco tiempo y gracias a la crudeza con la que operan los gobernantes; la oposición responsable y respetable, sin perder la fe en sus convicciones, está reconcentrando sus fuerzas y enalteciendo lo que el oficialismo está descuidando o violentando. Es que cada día que pasa las necesidades por recuperar el concepto integral de la libertad se materializan en la mente de cada ciudadano o ciudadana; y todo motivado por las nocivas consecuencias de la restricción a la libertad de expresión; la escases de alimentos básicos en lo que era una economía social de mercado por demás abastecida; y las restricciones estatales sobre la igualdad de oportunidades.

Ni los curitas de la CEB y menos cualquiera de nosotros tendríamos que temer, si individual o colectivamente, repudiamos al Gobierno boliviano cada vez que se aleja de la verdad y la honestidad. Entre tanto el Ministro debería despojarse de esas pasiones tan terrenales, y reconocer que el pueblo boliviano le está reclamando para que sea un buen gobernante, se contagie de legítima autoridad y que defienda las instituciones que se consagran en provecho de este país, que está tan esperanzado de justicia y fraternidad. Sólo queda que el Ministro, como buen católico, reconozca su maledicencia por haber denigrado y hablado con mordacidad; y se confiese. Los curitas siempre estarán dispuestos a escucharle y perdonarle.

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