Oscar Olivera busca a su adversario

El pasado martes, los bandos de Oscar Olivera y los adherentes del alcalde Gonzalo Terceros luego de enfrascarse en un pugilato liviano y convenido, han querido mostrar que son los únicos precandidatos visibles para las elecciones municipales de 2010. Esta falsa escenificación ha sido descifrada por la población prudente como el lanzamiento propagandístico de Olivera; en cambio, Terceros a toda costa quiere reflotar y permanecer en la Alcaldía, pero todos saben que se ha convertido en un sinónimo de incorrección y de falta de eficiencia administrativa. La tierra acumulada a lo largo del Puente Cobija ha terminado sepultando sus aspiraciones para resistir en la silla edil y sus ansias para nominar con su apellido alguna calle o un callejón sin salida. Terceros ya está fuera del tablero, a consecuencia de su petulante complicidad con el MAS y las desbordantes sospechas de traición a su pueblo en momentos históricos.

Oscar Olivera tiene mucha experiencia en el ámbito de la maniobra política; la gente habla mucho de él y resulta admirado por la clase obrera. Es un ex combatiente de la funesta Guerra del Agua, y un miembro del estado mayor gubernamental en los enfrentamientos violentos del 11 de enero de 2007 (11-E). Estos eventos trágicos se han “relocalizado” en las mentes reactivas de los cochabambinos medios que lo ven como un amenazador precandidato a alcalde. Si es así, el contrincante electoral de Olivera tendrá que salir de las filas que intervinieron fanáticamente el 11-E, para evitar el allanamiento de cocaleros y ciudadanos oficialistas contra la ciudad y la prefectura. Todo hace presumir que la mejor oportunidad para medir la popularidad que los precandidatos a ediles gozan en esta ciudad, sitiada por el oficialismo, se efectuará este 6 de diciembre, con motivo de las elecciones presidenciales.

Para ser el opositor de Oscar Olivera, hay que tener apoyo ciudadano. Y eso es lo que hábil y oportunamente ha logrado este precandidato del MAS. Lo que hace meses no pudieron conquistar otros precandidatos precipitados y multiformes, que han ido sobreofertando sus imágenes, saturando de propuestas ilusorias y hablando demasiado sobre ellos mismos, para sólo atrapar la depreciación y el aburrimiento de sus conciudadanos. Es que la oportunidad hace al ladrón, y Olivera se ha robado a todos los indecisos que estaban cansados de esos “candidatillos” para cualquier oficio de parroquia.

Si se confirma que Olivera va por el MAS en conquista de la Alcaldía de Cochabamba, hay que destacar su especialidad en detectar el momento propicio para pescar adherentes. Pero él deberá renunciar a la violencia para lograr objetivos democráticos, porque el resultado será aún más sombrío si la reacción cochabambina encarga la candidatura opositora a algún soldado destacado del 11-E que contribuya a incendiar el escenario y ensuciar el futuro. Alto … hay tiempo aún para escoger a los mejores candidatos que perpetúen un porvenir civilizado para esta ciudad, y no la hundan en su horrible pasado.

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