Callejón oscuro para los juzgadores

No podía ser de otra manera. El gobierno, de forma ortodoxa y muy adiestrada, ha cumplido otra de las etapas de su plan dictatorial. No deja de sorprendernos la disciplina de las huestes operadoras masistas a la hora de cumplir con los dictados del Presidente para colmar el poder total. Ha logrado suspender de sus funciones a otro ministro de la Corte Suprema, dejando al máximo tribunal de justicia sin la posibilidad de deliberar en Sala Plena, y anulando la cabeza misma del Órgano Judicial de la era republicana, ciclo que, para pesar de algunos o para alegría de muchos operadores del cambio, se rematará en la primera hora del próximo lunes 7 de diciembre.

Los ministros suspendidos han sido lapidados dentro de un proceso transitorio entre lo republicano y lo estatal plurinacional que duró exactamente 4 años clavados. Y cuando hablamos de que con la suspensión de los ministros se habría profundizado mucho más la retardación de justicia, no estamos siendo sinceros, porque más hondo no se pudo haber caído. Las intentonas multiformes de influir sobre el Tribunal Constitucional o de cooptar la Corte Suprema de Justicia, el encadenamiento de los jueces y magistrados de inferior jerarquía al partido de gobierno, así como la retardación procesal y la mora judicial existieron mucho antes de que se desencadene esta crisis y de la que hemos sido testigos los últimos 27 años. Lo único que hizo el MAS fue destapar la olla, meter la cuchara y salpicar a todo el mundo, pero de una manera poco convencional y violenta. Nada más.

Es que las soluciones para la reinstitucionalización judicial pasan por el MAS y probablemente está considerando cubrir todas las vacantes judiciales con sus operadores, inmediatamente se instalen las dos cámaras de la Asamblea Legislativa Plurinacional; y lo logrará, para sorpresa de todos, con las normas de la antigua Ley de Organización Judicial, pero con las reglas de votación de la nueva Constitución Política del Estado, entre tanto se apruebe la Ley del Órgano Judicial Plurinacional. Es decir que el Senado elaborará las ternas de sus candidatos, ya no con la votación favorable de los “dos tercios de la totalidad” de sus miembros como se estilaba en la época republicana, mucho mejor será con los “dos tercios de los miembros presentes” en cámara, para que luego se elija a los ministros o magistrados transitorios en la Cámara de Diputados. Y si de dinero se trata, los tentadores ofrecimientos de incentivos económicos para todos los diputados o senadores de oposición, sean titulares y suplentes, ya no estarán condicionados para votar por los designios del MAS, si no para que los asambleístas venales “se salgan” de la cámara a la hora de la votación y dejen a los “miembros presentes” decidir con dos tercios. Así de fácil y al mejor estilo del gobierno. Es que la fórmula de los “dos tercios de los presentes” será un callejón oscuro y servirá para aprobar leyes, designar funcionarios, mandar a la cárcel a muchos de los que tienen procesos pendientes o canalizar venganzas.

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