No se puede o nadie puede contra el 21060

Hace más de un año atrás, el Tribunal Constitucional ha definido que: “la libertad de contratación implica, por una parte, la potestad del empresario de tomar los servicios de una persona en la que ha visto ciertas condiciones, capacidad, conocimientos, experiencia, o simplemente estima que es la adecuada para el desempeño de ciertas labores, y por otra, la facultad del trabajador de aceptar prestar servicios a favor de otra persona en condiciones de subordinación y dependencia; para llegar a ese acuerdo las partes han tenido que establecer, por acuerdo mutuo, el tipo de trabajo a realizar, la jornada laboral, y sobre todo la remuneración, que no podrá ser en caso alguno, inferior al salario mínimo legal.”

La libre contratación es constitucional y liberal. Los gobernantes que responden al MAS, siempre se mostraron como los detractores del neoliberalismo.  Hace algunos días, el Ministro del Trabajo y otros tecnócratas del populismo tuvieron que oficializar la postergación indefinida del cumplimiento de sus promesas electorales para derogar el artículo 55 del Decreto Supremo 21060, porque la norma está bendita constitucionalmente.  Se han dado cuenta que existe un certificado de larga vida, no para el decreto señalado, sino para el andamiaje jurídico que se ha propagado en torno a ese simple decreto. 

El neoliberalismo en Bolivia goza de la protección constitucional, y mientras no cambie la constitución vigente, el régimen de tipo laboral y social impuesto por el Decreto Supremo 21060 seguirá efectivo.  El reconocimiento oficial que será muy difícil cambiar el artículo 55 del famoso decreto hizo despertar a muchos o despabiló a quienes se encontraban distraídos por la resaca de la posesión del nuevo presidente el pasado 22 de enero.  Es el caso de las organizaciones sindicales que aglutinan a trabajadores del sector privado, que a la cabeza de connotados dirigentes, han quedado muy defraudados.  ¿…y ahora?.

Los economistas más ortodoxos creen que la desregulación del mercado laboral, es la salvación para la maltrecha economía de las empresas y los trabajadores de Bolivia, y bien lo sabe Evo Morales.  No olvidemos que la Ley General del Trabajo que data de 1948 aún sigue destilando sus letales y anacrónicos venenos en las relaciones laborales. Con todo esto, resulta evidente el hecho de que se inició un periodo de cambio radical, tanto en la aplicación de la ley como en la política laboral boliviana.

Los empleadores saben que la libre contratación es una realidad.  Ellos diseñaron e implementaron el Decreto Supremo 21060 y ahora después de 20 años de aplicación, todos, incluidos los trabajadores bolivianos, suponen que la creación y la multiplicación del empleo es más importante que la invulnerabilidad del principio de la libre contratación.

error: El contenido textual de gonzalesyaksic.com está protegido en Bolivia por la Ley Nº 1322.