Nacionalizar con aguinaldos

Desde esta columna a mediados de octubre pasado, con el título “Los obreros y la clase media, los cuervos que Evo crió” había previsto que los operadores oficialistas traían algo entre manos para rescatar a amplios grupos de obreros contagiados de descontento; y así decía: “en un afán de supervivencia es posible que el gobierno, en los próximos meses, busque nuevamente apoyo en los sindicatos obreros, enamorándoles con algunas medidas demagógicas y desequilibradas”. Dicho y hecho. Así se aprobó el Decreto 1802 de creación del segundo aguinaldo a favor de los trabajadores, ahora muy contentos y nuevamente en las filas del masismo.

Los abogados salieron al frente pregonando que el Decreto es inconstitucional, los economistas dijeron que provocará inflación, los jubilados expresaron que no es justo y equitativo, los empresarios dijeron que es confiscatorio, y también los policías, gremiales y campesinos opinaron. En fin, todos con sus razones valederas a favor o en contra, pero en este estado de cosas no importa quién tiene la razón sino quién tiene el poder. Mejor muestra de supremacía no pudo expresarse, cuando el Vicepresidente García dejó claramente establecido que el aguinaldo “Esfuerzo por Bolivia” no es otra cosa que una decisión “orgánica e irreversible”, aunque el Ministro del Trabajo ya esté proponiendo pagar este aguinaldo en cómodas cuotas.

Así que los abogados ya tendrían que ir dejando en el tintero sus acciones de inconstitucionalidad y los economistas más apocalípticos ir abandonando sus previsiones de inflación, porque hasta el Banco Central de Bolivia ya anunció las medidas para incentivar el retiro de circulante y evitar un incremento de la especulación; además, el Ministerio de Economía está preparado para una baja recaudación tributaria del Impuesto sobre las Utilidades de las Empresas, porque por ley los aguinaldos efectivamente pagados son deducibles de este impuesto. Al final, todo parece indicar que el aguinaldo terminará siendo soportado por el Estado.

De que existe el dinero para pagar el aguinaldo doble a todos los servidores públicos, sí existe y en ingentes cantidades. Nada cuesta confirmar que la incapacidad de gestión del masismo en su conjunto, en cuanto a ejecución presupuestaria se refiere, este año dejará en las arcas algo más de Bs. 14 mil millones, intactos y sin gastar. Pero en la otra acera y en medio de fuertes gritos y reclamos, los cuentapropistas y empresarios aún no se han percatado de que se ha disparado un proyecto mucho más grande e incontenible en su contra. No debería preocuparles cuanto les afecta o afectará la extracción forzada de los dos aguinaldos antes de Navidad, lo que debería mortificarles es la pasividad con la que han actuado este último lustro ante la nacionalización de sus empresas u oficios, de manera soterrada y a fuego lento. Así actúa «orgánicamente” el Estado para confiscar todo.

No es el Decreto 1802 que los mandará a la lona, será ese conjunto de normas infralegales que con cuentagotas han ido inundando las empresas privadas al mando de quienes no saben nadar en este tipo de aguas. Sólo hay que preguntarse qué ocurrirá si por efecto del pago del doble aguinaldo una empresa cae en quiebra o en cesación de pagos. La empresa será entregada a los trabajadores, por la vía de la nacionalización con el Decreto 1754 de octubre de 2013, tan oculto y esperando a los empresarios desobedientes y rebeldes. Este plan es orgánico, ni duda cabe.

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