Musculatura política

El día viernes pasado, el vicepresidente García apareció junto con su esposa y la hija, en torno a una mesa con mantel rojo y atiborrada de golosinas propias de la Navidad, que luego degustaron los periodistas que fueron invitados a este desayuno. En fin, una distracción señorial que sólo los izquierdistas se brindan sin poner en riesgo sus billeteras. Por supuesto que no faltaron en la escena frívola el árbol adornado para la ocasión, los aros de Pascua, los panetones de todos los sabores, las velas rojas, las pompas doradas; y además la whipala, único referente del comunismo andino que sostiene mágicamente al cocalero en el poder hace tanto tiempo.

Bajo ningún concepto quiero cuestionar la fortaleza ideológica del político indigenista y comunitario que flota en las entrañas de García, pero lo que pretendo es destacar su habilidad para pintar y dibujar escenarios cargados de símbolos y figuras para disfrazar sus verdaderos afanes. El fin del desayuno navideño: Comunicar a los periodistas que el MAS ha ideado las elecciones primarias para mostrar a toda la población su “musculatura política” (sic), con la inmensa cantidad de militantes que con su voto, legitimarán al binomio oficialista en su carrera a una reelección inconstitucional. Así planteado el tema, el vicepresidente con su peculiar forma de subestimar a los contrarios, ha destacado la madurez y la consistencia del binomio azul frente a los otros candidatos, que no pasan de ser líderes de unos “taxi partidos”.

Lo que indigna a cualquier ciudadano sensato es la insistencia orquestada de todos los funcionarios azules para descalificar y aplastar a todos sus adversarios. Esto se confirma con las insinuaciones violentas del vicepresidente para mostrar la musculatura, esparciendo belicosidad y mala saña contra cualquier personaje que intente cuestionar al binomio azul. Sólo basta consultar la prensa de los últimos treinta días y hacer una ponderación exacta de los hechos violentos ocurridos en la escena política, y así llegar a la conclusión de que un alto porcentaje corresponde a amenazas graves, coacciones y violentos actos ideados, ordenados, ejecutados y materializados por operadores masistas, encubiertos o no. Si esta es la musculatura política que pretende demostrar el partido de gobierno, eligió un mal argumento.

Sin duda, la violencia se origina y organiza en el Gobierno, pero lo que le ha de resultar difícil al vicepresidente es idear la forma efectiva de anular por completo a los críticos de su gobierno. Es que el descaro y el cinismo que avientan por todo lado los operadores del masismo sólo producen unas reacciones críticas que están abonando cada día las filas de críticos y opositores en este país; y por muy débil que sea la intensidad de las protestas ciudadanas en contra del gobierno, estas constituyen un riesgo latente que más adelante, en el tiempo, puede desatar una reacción mucho más impetuosa e incontrolable. Lo que el vicepresidente desea en el alma es mostrar la musculatura azul y exterminar totalmente a la oposición; pero está teniendo dificultades para entender por qué diablos los obradores del masismo no consuman sus hechos delictivos y los dejan a medias. Que no sea que la oposición se recupere y liquide al masismo. Hay muchas experiencias exitosas en toda la historia de la humanidad que avalan esa posibilidad de eliminar al gobernante que se ha convertido en un tirano, por muy “musculoso” que sea.

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