Los suplentes y el pasanaku de las mañas

Nos hicieron creer que el país había cambiado y que el nuevo Estado Plurinacional de Bolivia dejó esas prácticas dolosas de los operadores corruptos de la vieja República, como pagar una dieta a los legisladores suplentes, entre otros absurdos. En 2007, ya quedó clara la voluntad del constituyente que dispuso que la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) no contara con asambleístas suplentes (art. 152.I Sucre, art. 151.I Oruro); voluntad que fue torcida, en octubre de 2008, cuando se sobrepusieron las mañas de los últimos legisladores republicanos para resucitar a los suplentes, que ahora y según la nueva Constitución Política del Estado pueden percibir una remuneración sólo en los casos en que efectivamente realicen suplencia (art. 150.I, CPE); prohibiéndose las suplencias temporales (art. 150.III, CPE).

Si por esos azares de la vida ya estuviera constituido el Tribunal Constitucional Plurinacional, no tardaría en declarar inconstitucional la resolución de la ALP que otorgue dietas para los asambleístas suplentes, sólo aplicando el criterio de interpretación que toma con preferencia, la voluntad del constituyente, de acuerdo con sus documentos, actas y resoluciones, así como el tenor literal del texto de la nueva CPE. (art. 196.II, CPE). No debemos olvidar que los asambleístas suplentes no existen formalmente y sólo pueden adquirir vigencia cuando el mandato de asambleísta titular se ha perdido por fallecimiento, renuncia, revocatoria de mandato, sentencia condenatoria ejecutoriada o abandono injustificado de sus funciones. Es bueno también recordar a los líderes de la ALP, que la Cámara de Diputados tiene sólo 130 miembros y la de Senadores únicamente 36; y sería también provechoso que eviten hacernos creer que la ALP tiene 260 diputados y 72 senadores; y que a todos ellos hay que pagarles una dieta. Además debe quedar claro que los únicos que reciben “dieta” mensual son los asambleístas titulares, siempre y cuando hayan prestado el juramento para asumir su cargo y que no pueden delegar esas competencias privativas, ni siquiera temporalmente, a favor de sus suplentes, con la excusa de que ganen excepcionalmente un sueldito por su trabajo.

Con este show mediático se ha descubierto una directa intencionalidad de violar la CPE; al permitir el juramento en tropa de los 166 representantes titulares y sus 166 suplentes, con dieta incluida. Para evitar esas malas rutinas el Presidente de la ALP debería destinar esa legión de suplentes a los cuarteles de invierno; y que esperen ahí hasta que se los llame. Este es el procedimiento más expeditivo sin consideración alguna, para remediar los males del pasado republicano, y zanjar la dificultad que implicará dividir la dieta de un asambleísta titular con el suplente que quiere, a toda costa, cobrar un jornal mínimo que le permita vegetar. Estas mañas del pasanaku de las dietas y el cambalache de las suplencias temporales, muestran a individuos vivos, que el diccionario de la lengua española los define como mañosos, y que en el diccionario plurilingüe boliviano se los conoce como mañudos. Así de mal se han mostrado los nuevos asambleístas. Cambien … están a tiempo.

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