Los nuevos impuestos: homilía mensual o sermón dominical

La propuesta de creación de los dos nuevos impuestos, uno de ellos rechazado en el Parlamento, no buscan «hacerle daño al prójimo ni generar más problemas al país», dijo el Presidente. Carlos Mesa, en su mensaje que dirigió a la Nación, el pasado domingo, solicitó al empresariado boliviano condescendencia para entender que ha llegado la hora del martirio o el sacrificio, y que los impuestos serán el único camino posible para enfrentar la crisis económica que zarandea a la patria.

Los proyectos de ley de creación del Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) y el Impuesto Complementario al Impuesto sobre la Propiedad de Bienes (ICIPB), persiguen el cometido de recaudar más dinero para cubrir el déficit fiscal.  Este objetivo puede producir los frutos esperados en los próximos días debido a que los empresarios han propuesto un “Pacto Social” y el Presidente, sutilmente, ha demostrado haber mordido el anzuelo, pero ha insistido expresamente que cualquier pacto o contrato social NO deberá afectar a los sectores más pobres de la población, que para fines tributarios son los sectores ya conocidos y representados por los comerciantes minoristas, vivanderos, artesanos, transportistas y agropecuarios.  Como es sabido, el Presidente cuando habla de “pobres” se refiere políticamente a ellos, y no a los verdaderamente pobres, que piden auxilio de otro tipo.

Sin duda alguna, el gobierno ha cometido errores y su propósito de enmienda es honesto, pero: ¿el Parlamento podrá cambiar de actitud?. Hay que coincidir con el Presidente cuando indica que su gobierno sin el Parlamento no existe, así como su gobierno con un Parlamento en una actitud obstaculizadora y autista, tampoco existe.  El pueblo que no se engañe. La popularidad de Mesa es una cosa y su batalla particular con el Parlamento es otra.  No nos olvidemos que el pueblo eligió al Parlamento y éste al Presidente, bajo unas reglas del juego, que las puso el mismo órgano legislativo.

El detalle positivo del mensaje radica en que el Presidente Mesa está preparado para reunir en la órbita de su gobierno a la gente que necesita para llevar a cabo sus proyectos legislativos. Ha aportado bastantes ideas para incrementar las relaciones humanas con los rebatidos dirigentes políticos, sindicales y empresariales; y él sabe que por esa vía encontrará el beneficio. Otra característica positiva es aquella que se refiere a que nuestro primer mandatario se acordó también de ser receptivo a las ideas de los demás.

Muchos analistas han coincidido en el hecho de que Mesa no es producto del ámbito de la politiquería que administran los partidos y sus errores se deben a su inexperiencia.  Eso es mentira.  El Presidente entró en política con el partido MBL y saldrá con ese “sponsor”, pese a que ahora existe un compañerismo con algunas personas que le rodean, especialmente del MAS, quienes le pueden garantizar ese apoyo parlamentario que tanto reclama, pero no se debe creer que ello derivará en una buena amistad. Fue un gran juego de cintura.  Si el Presidente nos sigue reflexionando un domingo por mes, como hasta ahora, no tardaremos en aterrizar.

Los obstáculos con los que Mesa se encuentra son superiores a sus fuerzas, así que es mejor que se ponga en las manos de aquellos que saben verdaderamente cómo afrontar el asunto. Los partidos políticos son la única vía.  De lo contrario, cualquier domingo de abril escucharemos otro sermón, pero esta vez más elocuente, lacónico y desesperado. ¿Y los nuevos impuestos?.  Parece que todos debemos comenzar a ahorrar para pagarlos.  Punto y aparte.

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