Los masistas y los rusos son de armas llevar

El vicepresidente del gobierno ruso, Dimitri Rogozin, ha realizado una gira por América Latina desde el 6 al 11 de diciembre. Un hecho poco difundido en Bolivia, porque Rogozin sólo visitó Venezuela, Nicaragua y Cuba. Dicen las fuentes que el objetivo de esta gira era fortalecer los lazos comerciales entre estos cuatro países en los ámbitos de la defensa y la planificación militar. En su visita a Cuba, Rogozin firmó varios acuerdos hasta 2020 con el fin de modernizar las Fuerzas Armadas de Cuba y proporcionar nuevos suministros para garantizar la seguridad integral de la isla, y así pueda enfrentar los “desafíos contemporáneos” (sic) de la era post Fidel.

A su paso por Venezuela, Rogozin se reunió con el autócrata Nicolás Maduro, detrás de un escenario pintado con la tragedia humanitaria que vive la Siria del déspota Assad, muy enfilado con el socialismo del siglo XXI, y fortalecido aún más con la brutalidad de los bombardeos rusos. El vicepresidente ruso, no ha dudado en justificar su apoyo político a Venezuela con el argumento de que este país recíprocamente apoya la postura rusa con relación a Siria, Ucrania y Crimea. Fue noticia también que Rusia está finalizando la construcción de dos centros de helicópteros y una fábrica de armas Kalashnikov en Caracas, que empezará a funcionar en 2019, además de haber acordado el suministro de piezas y repuestos para equipos militares que Venezuela tiene en sus arsenales bolivarianos. Ya en Nicaragua, Rogozin se reunió con otro socialista suelto, Daniel Ortega, y concretó la dotación de armamento ruso y la construcción de un centro de entrenamiento de lucha antidroga que entrenará a “agentes operativos” en toda Centroamérica.

¿Qué se traen los rusos en América Latina? Resulta fácil deducir que los rusos quieren establecer bases militares en Nicaragua, Cuba y Venezuela, para fortalecer su posición en el mundo entero y contrarrestar así el poderío militar que unilateralmente ha impuesto Estados Unidos en el globo desde hace más de 25 años. Es que la incertidumbre provocada por la asunción de Donald Trump, ha distraído a las centrales de inteligencia americanas permitiendo el desembarco de los diplomáticos rusos para aliarse con los locos sueltos del socialismo del siglo XXI. ¿Por qué Rogozin no visitó Bolivia? Sencillamente porque este nuestro triste país fue vendido sin pacto de rescate al comunismo chino, que no tiene muy buena sintonía con la opresión rusa; además que Bolivia tiene a China como su principal proveedor de armas.

Dejando de lado estas conjeturas, lo que me ha preocupado es la gran cantidad de armas que están comprando los países del eje chavo-castrista.  Todo parece indicar que los gobiernos de Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia han visto en peligro su futuro y están bosquejando unas guerras intestinas contra sus opositores y así mantenerse en el poder por las malas. En el caso boliviano, ratifico mi sospecha de que los azules se están armando, para esparcir violencia y provocar guerrillas urbanas y así derivar en un nuevo orden constitucional antes de diciembre de 2019. Será pues en el congreso masista de Montero, que se desarrollará esta semana, donde se aprobará la consigna de perpetuar a Evo Morales en el poder, por las buenas o las malas. Por si los lectores se han olvidado, Evo está en el poder y ahí quiere quedarse, aunque sea por la vía armada, con la ayuda rusa o china; porque los masistas son de armas llevar.

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