Los feriados anticoloniales

Hoy nos propusimos ser irónicos; y destacamos que entre las maniobras más espectaculares del gobierno aparece el Decreto Supremo Nº 173, que declara feriado el día del año en que se produce el solsticio de invierno. Resulta hasta punzante definir esta fiesta en términos de la cultura occidental generalmente aceptada. Es una gran muestra que el poderoso de Palacio Quemado ha de gobernar manoseando a su antojo esa Constitución (CPE) que ordena que sólo la ley regula los feriados y otros derechos sociales (art. 49, parágrafo II, CPE).

Así el gobierno del MAS está ejerciendo sin límites sus atribuciones privativas sobre la definición de la hora oficial o los calendarios (art. 298, parágrafo I, inc. 3, CPE), por ejemplo. Con el mejor estilo anticlerical que Evo Morales y su sequito profesan, nada raro que en un futuro próximo se disponga por Decreto Supremo la abolición del calendario gregoriano que fue impuesto por un papa italiano y en su reemplazo se utilice algún calendario plurinacional. Si el propósito es celebrar el año nuevo aymara con un ánimo descolonizador de la cultura boliviana, como dice el Decreto Supremo Nº 173, lo lógico será, entonces, armonizar el vivir bien y disponer la implantación del calendario que de inicio el primer día del año 5517. Así, mejor prescindimos directamente del 21 de junio, es decir el día 172º del año, dentro del mes consagrado a la diosa romana del matrimonio, Juno; y el gobierno se evita esos fingimientos y sentimientos contrarios a los que verdaderamente experimenta y deja definitivamente de actuar en función del calendario gregoriano, que está cargado de un alto espíritu colonialista.

Sin esas hipocresías, vamos en busca del suma qamaña consagrado en el art. 8 de la Constitución, y sin miedo como ya lo hicimos cuando repudiamos las imágenes de Bolívar y Sucre en la testera de la última Asamblea Constituyente, justamente para prescindir de lo colonial y lo republicano. Pero cuidado con el anticlericalismo y el anticolonialismo del gobierno; y lo peor, con la frivolidad de la población que puede provocar, sin anestesia, la sustitución de todas las tradicionales fiestas por los nuevos convencionalismos del plurinacionalismo que inducen simplemente a dejar de trabajar y suspender actividades; por ejemplo en la “Fiesta de la Noche Más Fría” o más conocida por la “Fiesta de la Salchicha”, oportunidad en que la población consume embutidos con 99% de almidón de maíz y 1% de saborizantes químicos y colorantes cárnicos; al calor de unos tragos y una fogata con dos llantas usadas. Esta fiesta coincide con el tercer día del año nuevo aymara 5517, y puede resultar demasiado colonialista, dicen, si continuamos festejando al precursor de Jesucristo, Juan Bautista, que nació en Judea, un personaje y un lugar ajenos a nuestra realidad.

Dejando de lado las socarronerías sobre el descolonialismo del gobierno; y tomando en serio la convivencia pacífica en un Estado de Derecho, corresponde dejar claro el mensaje que los ciudadanos libres de este país, en el ejercicio de sus derechos, no pueden ser obligados a hacer lo que la CPE y las leyes no manden, ni a privarse de lo que éstas no prohíban (art. 14, parágrafo IV, CPE). Así, un feriado dispuesto en Decreto Supremo es prácticamente incumplible, no por descolonizador, sino por inconstitucional.

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