Los desempleados festejan la promulgación

Lo que se vio el sábado por la tarde, en el majestuoso acto de proclamación de la nueva CPE fue la concentración humana más grande de desempleados que vivió Bolivia. En la explanada del Aeropuerto JFK de El Alto estaban parados un sin fin de funcionarios públicos que no quieren perder sus puestos y un ejército de desempleados que no tienen oficio ni beneficio y quieren avasallar el puesto laboral del prójimo. Lo extraño del caso es que Evo Morales dijo, en su papel de proclamador del triunfo del SI en la tarde del 25 de enero p.p., que el neoliberalismo y el desempleo se habían extinguido en Bolivia y para siempre. El Presidente del Estado no ha perdido la oportunidad para reiterar, en su papel de promulgador, que en Bolivia el desempleo es un problema resuelto con la nueva CPE. Mentira.

Estos presagios que parecen tan favorables para todos los bolivianos que no encuentran trabajo hace más de tres años, no están en armonía con los datos oficiales que reportan despidos masivos en el mundo entero, y que cada día se incrementan en nuestro país. Sólo en Estados Unidos la tasa de desempleo ha subido de 5%, cuando Barack Obama asumió el poder, a un 8% catastrófico en los primeros 20 días de su gobierno. En nuestro país nadie ha prestado atención al problema del desempleo que ha alcanzado el 25% en el sector privado boliviano, convirtiéndose en una realidad absolutamente tangible y en franca expansión.

El aparato gubernamental ha intentado barnizar este escenario de desgracia, con abundante música, comida y bebida para celebrar la promulgación, pero lo que ha alarmado es la facilidad con la que el nuevo Estado masista ha sedado a todos sus seguidores con unas promesas muy banales y ordinarias, que para las mentes simples han parecido muy salvadoras y extraordinarias, casi divinas. Todos estos mensajes motivadores han provocado situaciones y escenas extremas que muestran, por ejemplo, a los partidarios masistas que tienen empleo en el gobierno confirmando expresamente y a voz en cuello su obligación de pagar el diezmo salarial; y los que no tienen empleo a pagar el 20% de su salario a favor del partido de gobierno, con tal de tener una labor en el sector público, aunque sea.

La otra cara de la medalla muestra al gobierno que no ha prestado oídos a los gritos de hambre y miseria de dos millones de bolivianas y bolivianos que ya están desempleados en varios países extranjeros y medran por su futuro.  Ellos volverán en toneladas y a más tardar en agosto de 2009, para ser almacenados en un vertedero que ya concentra a uno de cuatro bolivianos. De todos modos el neoliberalismo sigue y seguirá plantado en Bolivia. La promulgada CPE no trae soluciones para el empleo, ni para la economía. Los que creen que el sistema de corte neoliberal y de propietarios, que pervive desde el siglo pasado, será eliminado de acuerdo con los principios de la nueva CPE, están equivocados, lo más probable es que mueran defraudados. Después de la promulgación de la CPE las desilusiones y las falacias comienzan a surgir como hongos, pero no ha dejado de ser un acontecimiento histórico para quienes quieren difundir mentiras.

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