Los concejales que explotan en mil pedazos

Unos días antes de las elecciones municipales de abril de 2010, desde esta columna habíamos esparcido la conjetura de que no existía garantía alguna para que el frente Todos por Cochabamba (TPC) y las lealtades comprometidas de sus candidatos trasciendan en el tiempo. También dijimos que existía el riesgo de que todo “explote en mil pedazos la madrugada después de las elecciones, o cualquier día después del lunes 5 de abril, pasando su candidato edil a un segundo plano y sus concejales asumiendo el protagonismo para acercarse al MAS sin quemarse o alejarse sin enfriarse” (sic). Dicho y hecho. Desde principios de 2011 los concejales de TPC no han hecho otra cosa que mostrar sus fragilidades y ambiciones quebradizas, producto de las experiencias vividas en diversas tiendas políticas, siempre detrás de algún político minusválido que con mucha flexibilidad ha reptado de lo republicano hacía lo estatal comunitario. En la semana que termina todo parece haber estado en calma, después de que el MAS conquistó la presidencia del Concejo Municipal tras captar el voto del concejal del Frente Para la Victoria y desplazar a TPC, una bancada despedazada y atorada con sus tensiones internas provocadas por las acusaciones de supuestas venalidades con el MAS para presentar adrede dos candidatos en la elección, y así perder el poder y el control administrativo del Concejo.

Grande fue la sorpresa cuando una de las concejales del TPC no titubeó para desconocer y negar tres veces a su aliado que se chamuscó como candidato a alcalde en las elecciones de 2010. Las luchas fratricidas y las purgas internas no cesaron desde hace más de un año, especialmente en beneficio de los concejales que han venido actuando en despoblado sin mucho escrúpulo para remover las aguas del Concejo y pescar beneficios personales. Se trata pues de figurantes que han renunciado a la decencia y la honestidad, lo cual abochorna al pueblo y desprestigia al propio legislativo municipal, abriendo la posibilidad de que el elector sensato no dude en poner su firma en cualquier solicitud que active la revocatoria de mandato del concejal que no armonizó con sus iguales (art. 240, CPE).

Pero todos debemos coincidir que el problema fue avivado por esos concejales de segundo nivel ligados por amistad, atracción o interés a alguna estrella política.  ¿Quiénes son estos patriarcas y con qué derecho molestan a la ciudadanía exponiéndonos sus intimidades tan vulgares y triviales? Si nos hubieran dado la posibilidad de elegirles nunca hubiéramos votado por ellos porque sencillamente no les conocíamos. Ya no podemos seguir así y creemos que ha llegado la hora de abandonar ese malsano sistema electoral de listas cerradas de candidatos, que siempre fueron fabricadas en largas “negociaciones” y por esos líderes políticos que medran con su orfandad especulativa.  La sociedad ya no está de acuerdo en absoluto de que esos concejales, siempre colgados de la cola de alguien, tengan que gozar de privilegios sin merecerlos. 

Es urgente modificar la ley electoral y transitar hacia un sistema justo, en el que no se deje ni un voto en el aire y se permita a los ciudadanos elegir personalmente a sus concejales y no como ahora a una patricia que muy pocos conocían y a sus cortesanos aplaudidores. Con la modalidad de las listas abiertas y las candidaturas uninominales se ganaría la particularidad de votar por quien realmente quiere la población y no a quien quiere el o la líder, el o la dirigente de sus amores o la dirección de su partido. En fin, la ciudad de Cochabamba ha caído en un sitio azul, irresponsablemente tolerado por los concejales de TPC que han explotado en mil pedazos y cuyos añicos nadie se atreve a levantar.

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