Los cochabambinos, unos inocentes en vías de extinción

La ciudadanía de Cochabamba, con mucha susceptibilidad, ha recibido el borrador de la lista de los precandidatos para la silla ejecutiva de la Alcaldía de la ciudad capital. Encontramos caras y nombres muy conocidos, algunos muy repetidos, en tanto otros demasiado frivolizados por la población. Por si fuera poco, no existe mesa de cacho o de rummy, sea de billar o de altar, o esas de almuerzo o de danza que reúnan a ciudadanos o ciudadanas que identifiquen el prefijo “ex”, como el común denominador, en los rótulos profesionales de los precandidatos.  Así los recuerdan como ex cadetes, ex diputados, ex constituyentes, ex asambleístas, ex empresarios, “ex etc.”; pero ninguno es visto como candidato. En fin, no es culpa de ellos, todos tenemos algo que fue o dejo de ser, positivo o negativo, en el pasado de nuestras vidas. Pero increíblemente lo que está primando es el afán y el espíritu subestimador de la gente urbana que se ha empecinado en recordarles a los precandidatos, para bien o para mal, su pasado; olvidando lo que son ellos, sus precios y sus valores. Es que este síntoma de menosprecio es producto frustrante de varios años de la ineficaz y tortuosa gestión del alcalde Gonzalo Terceros, que será conmemorado como un ex alcalde, simplemente.

La gente citadina que ahora elegirá al alcalde de la ciudad de Cochabamba ya no es la de antes. Ahora las cochabambinas y los cochabambinos de nacimiento o de corazón, han pasado a formar parte de la minoría étnica más importante que sólo aporta algunos candidatos para alcaldes, ya que en términos de volumen y cantidad de votación la mayoría amplia y absoluta de inmigrantes residentes en Cochabamba ya tiene definida su preferencia. En esta ciudad predomina la voluntad del inmigrante.

Y los cochabambinos creíamos que dominábamos en nuestra plaza. Ahora todos dan por supuesto y sentado que los cochabambinos de sepa no requieren ser consultados sobre el futuro de su ciudad, y además son mucho más importantes las opiniones de los itinerantes gremios de artesanos y funcionarios orureños, más los barras bravas de San José; las colonias de provincianos potosinos que influyen notablemente entre las élites, así como los empresarios benianos y cruceños, los industriales y comerciantes paceños, entre otras agrupaciones humanas residentes, que jamás han renunciado a su identidad regional de origen y nunca asumirán orgullosamente el gentilicio de cochabambino, porque no ven en esto una ventaja sino un riesgo.

En una ciudad tan heterogénea como Cochabamba, en la que no existe un solo plan urbano tangible, pero sí un montón de obras inconclusas, cualquier precandidato puede proponer el plan municipal que quiera y esto justamente reclama la política edil, pero sería importante que en esas propuestas se acentúe y privilegie “lo cochabambino”, de lo contrario pecaríamos de inocentes y nuestra extinción estaría asegurada.

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