Les perdonaré sus impuestos

Cómo olvidar el 12 y el 13 de febrero de 2003. Febrero Negro, así se llamó.  En pleno gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, la República de Bolivia confirmó la resistencia letal para pagar impuestos.  Los gobernantes fracasaron y tuvieron que dar marcha atrás en su proyecto tributario en procura de más ingresos para el Tesoro General. Para congraciarse, fue en agosto de 2003 que el Gobierno proclamó un “perdonazo” general de impuestos y tributos que alivió las pesadas obligaciones del fisco en ese entonces y alegró a muchos contribuyentes. Pese al éxito fiscal de la medida, esos gobernantes terminaron huyendo en octubre de 2003.

A trece años de esa tragedia, las cosas han cambiado. Ahora estamos, sin República, en medio del nuevo Estado Plurinacional de Bolivia. Los gobernantes son otros y sus políticas fiscales responden a estrategias más folclóricas. Ocurre que el precio del petróleo se fue por los suelos, perjudicando notablemente a los pequeños países productores como Bolivia, que ya no tiene las cantidades de dinero disponibles para poder gestionar las arcas estatales, cada vez más vacías; despertando las ansias para echar mano a las reservas internacionales y a los bolsillos de los bolivianos. Tal es así que la Administración Tributaria, desde mediados del año pasado, ha incrementado la presión fiscal sobre los contribuyentes formales en procura de ingresos frescos.

Estas últimas semanas, de una manera muy extraña y artificial, los masistas han ejecutado junto con sus afines unas “cumbres tributarias” y varias marchas de comerciantes informales que demandan reformas del Código Tributario Boliviano, así como han diseñado bloqueos de transportistas y paros movilizados de choferes que piden flexibilizaciones en el régimen tributario general. Estas demandas aparecen misteriosamente justo antes del referendo; y están protagonizadas por el sector social que menos tributa al fisco.

Es que los estrategas del Palacio Quemado son muy predecibles, así como los líderes de los transportistas y los comerciantes informales que ya se entregaron a la campaña del Sí a la re reelección de Evo Morales. Entonces, ¿qué se proponen estos actores sociales en este campo tan delicado como es el tributario? Sin cometer los errores políticos de febrero de 2003 y haciendo que las demandas tributarias “emerjan del pueblo”, en abierta complicidad con los sectores sociales involucrados artificialmente en el conflicto; todo parece indicar que el Gobierno, tiene preparado un perdonazo tributario general para esta próxima semana junto con el proyecto de modificaciones al Código Tributario. Esto sin duda traerá alegría a los contribuyentes que más pagan impuestos, pero… ¿a cambio de qué? Por supuesto, un voto rotundo por el Sí en el referendo. A ganar, se dijo y como sea.

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