La maldita franja de seguridad

Todos los que aún tenemos altas expectativas de que prime la calidad sobre la cantidad, queremos conocer esas listas de los candidatos y las candidatas a la Asamblea Plurinacional. ¿Qué clase de gente será? ¿Qué perfil individual prevalecerá en las listas de los asambleístas plurinominales? ¿De qué tipo de poder gozan los que aparecen en la franja de seguridad? Evidente es que un alto porcentaje de esas listas tendrá el apellido de individualidades que no cumplen los requisitos elementales para ser legisladores y casi ninguno de ellos tiene contacto con la sabiduría, como para justificar el ejercicio de esa insigne misión.

Increíblemente la nueva CPE ha impuesto dos atribuciones principales a los asambleístas, la primera: aprobar su presupuesto de gastos; y la segunda: fijar sus dietas y remuneraciones. Queda en tercer plano la principal tarea de un legislador: crear las leyes. Si aquellas son las dos principales razones, ahora se entiende porque las listas estarán repletas de desempleados e ignorantes, a quienes bajo ningún concepto se les puede dar la tarea de discernir si las leyes que aprobarán son buenas en sí mismas, peor si no tienen la mínima capacidad para analizar si el pueblo podrá soportarlas.

Ya sabemos que la preselección de asambleístas ha sido uno de los motivos reales para enemistar a los candidatos presidenciales de la oposición y abortar ese frente único que suponíamos daría batalla a Evo Morales. Ha prevalecido entre ellos la innoble tarea de imponer a sus candidatos en la franja de seguridad de las listas. Como siempre, los intereses que tienen estos candidatos siniestros, que pertenecen a una clase social desgraciada, han dando continuidad al ejercicio del infortunio político y la ingenuidad deliberada, sobre todas las cosas. Y nosotros pensando que esta conducta había desaparecido.

A partir de diciembre de 2008, desde esta columna, se había advertido que la conformación de un frente amplio que complique el futuro político de Evo Morales debía prescindir de los escombros de los partidos tradicionales; e identificar nuevos personajes para concentrarlos en torno a una ideología salvadora por la defensa del estado de derecho, la libertad y la democracia. En las listas para diciembre de 2009 sólo veremos las mismas imágenes lánguidas que abultaron la oposición dócil y timorata de este país; precisamente esos comediantes políticos que continúan su periplo satelital en torno al líder máximo; y que han perpetuado la práctica corrupta de las candidaturas plurinominales que se ejercen a cambio de dinero en efectivo; y que fácilmente pueden inclinarse ante el gobernante de turno en cualquier momento. Por esta razón, no debería extrañarnos si aparecen dos o tres delincuentes en la franja de seguridad de las listas de candidatos. Mañana sabremos cuán equivocados habíamos estado.

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