Gobernando con el Almanaque Pintoresco de Bristol

Nos referimos a ese cuadernillo naranja, publicado anualmente, que nuestros abuelos y abuelas usaban para controlar sus dolores articulares y otras enfermedades que se vinculan profundamente con el clima, y ante todo les servía para prever cataclismos.  Ya que desdeñaron los datos que los metereólogos oficialistas les proporcionaron, los ministros masistas, aunque sea, debieron haber recurrido a este almanaque de 2008, que para el mes de febrero muestra esto: 1 – 7: Frecuentes lluvias en las montañas y en la zona de los yungas, nublado, caluroso en la cuenca del Amazonas. 8 – 15: Caluroso en las zonas del sur, nublado, lluvias en la región de los yungas.  16 – 23: Parcialmente nublado en las zonas montañosas con lluvia, algunas nubes en el valle templado. 24 – 28 Parcialmente nublado, frío en la zona del norte, caluroso y soleado en el sur (sic). Miren lo que pasa cuando llueve en los yungas y en las montañas.

La semana que termina ha estado muy húmeda. No sólo por las inundaciones impresionantes de las playas desiertas del Beni, sino por el mar de lágrimas que ha provocado la reacción tardía del gobierno para enfrentar la calamidad.  Si de política se trata el gobierno se ha anotado un dorado punto, porque demostró obstinación a la hora de enfrentar a sus enemigos directos sin darles gusto, especialmente a los prefectos.  Pero se ha anotado mil puntos en contra porque la demora burocrática en la declaratoria de desastre ha distanciado a las agencias de solidaridad internacional de los afectados. La declaratoria llegó mal y tarde. Ahora los benianos están con el agua hasta el cuello y también el gobierno, por su falta de prudencia y nula actitud preventiva.

Como no hay mal que por bien no venga, este infortunio natural le viene bien al gobierno porque coadyuva en su intensión de quebrantar a los empresarios ganaderos; provocándoles una situación económica desalentadora al quedar las grandes estancias y las verdes llanuras del oriente, estancadas por un buen tiempo. Es este sector ganadero que aloja a las fichas que juegan en el tablero que el gobierno denomina oligarquía, y que a mediados del año pasado, apareció con sus manifiestos profundamente propietaristas y antisocialistas. 

El gobierno ha preferido el cálculo político y no ha estimulado la solidaridad de la ciudadanía boliviana a la hora de desafiar el desastre.  Ha ansiado mantener una imagen de “aquí nada pasa” y por lo tanto “nada se hace”.  Ahora se espera que la solidaridad espontánea con los bolivianos inundados, que ya estaban viviendo ahogados en un proceso económico recesivo, llegue a través de la caridad; para que todos compartamos aquellas cosas de las que podemos privarnos, y no sólo aquello que nos sobra.

Si algún ministro está dispuesto a evitar males futuros, debe saber que los siguientes meses tendremos algo más de lluvia, pero de lo que tendrá que salvarnos será de esa sequía inclemente y unos incendios devastadores que vendrán entre los meses de mayo y octubre, seguro.  Para ese entonces y pese a las previsiones meteorológicas del Almanaque de Bristol, las aguas en el Beni ya habrán cedido, pero el gobierno jamás.

error: El contenido textual de gonzalesyaksic.com está protegido en Bolivia por la Ley Nº 1322.