Evangelio según Tomás, versículo 26

He conocido otro de los pliegos carentes de honestidad que normalmente emite el Gobierno del tan desgastado Estado Plurinacional. Esta vez fue desde la Cancillería que salió el comunicado oficial al pueblo boliviano, que se refiere a la decisión de llamar a consultas al embajador en la República Federativa del Brasil, ni bien se conoció la sentencia del Senado brasilero que dispone el alejamiento definitivo de su cargo a la entonces presidenta Dilma Rousseff. Seguramente el redactor del comunicado quiso complicar a los actuales gobernantes brasileros y postrarlos en una enmarañada situación internacional respecto del futuro de Brasil como Estado. Nada de eso, por el contrario, Michel Temer y sus aliados simplemente sonrieron con indiferencia al leer el comunicado, lo estrujaron y lo lanzaron a la papelera de reciclaje. El Gobierno falló, salió de tono y pecó de necedad por falta de razón.

Hablando de pecados, he consultado un libro de la Biblia que es el Evangelio de Tomás (apócrifo, por supuesto) y encontré el versículo 26: Dijo Jesús: “La paja en el ojo de tu hermano, sí que la ves; pero la viga en el tuyo propio, no la ves. Cuando hayas sacado la viga de tu ojo, entonces verás de quitar la paja del ojo de tu hermano”. Fascinante texto. ¿A qué viene todo esto? El Gobierno boliviano, plagado de socialistas del siglo XXI como los tuvo Dilma Rousseff, mal puede condenar la corrupción de otro tan similar.  Estoy diciendo que el régimen de Morales es tan corrupto como el de Temer, si de derrocar gobiernos se trata. En Brasil por lo menos respetaron las normas y las formalidades legales para alejar a Dilma de su cargo, en cambio en Bolivia los derrocamientos de autoridades se realizan intempestivamente y sin chistar, como así alejaron a los gobernadores Fernández en Pando, Reyes Villa en Cochabamba, Cosio en Tarija, Suarez en Beni, sin olvidar la fuga de Sánchez de Lozada en octubre de 2003. A esa viga se refería Tomás en su evangelio.

Lo que sí me dejó indignado fue la falta de moderación y decencia cuando la Cancillería expresó su “profundo rechazo y su condena a este atentado… que desconoce la voluntad de los pueblos expresada en el voto popular. Esto daña la democracia en un país hermano como el Brasil y desconoce los 54 millones de votos que llevaron a Dilma Rousseff a la presidencia”. ¿Cómo puede exigir el régimen boliviano a su similar brasilero el respeto al voto popular, si el dirigente Evo Morales y sus socialistas desconocieron la voluntad del pueblo boliviano cuando rechazó su torcida repostulación? ¿Desconocer el resultado del referendo del 21 de febrero pasado, no daña la democracia boliviana?

No me queda duda que el comunicado de marras es un reflejo de la impotencia gubernamental y la insignificancia de su prestigio en la región. Una década ha sido suficiente para desnudar la evidencia que señala a cualquier gobernante socialista del siglo XXI como sinónimo de corrupto y ladrón. Las pruebas sobran en Bolivia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Brasil, Chile, Argentina, en fin por cualquier esquina por la que cruzó el chavismo, el lulismo, el kishnerismo, el evismo, el orteguismo, etc. Ya está llegando la hora de perfeccionar la democracia, extirpando esta cadena de gobiernos autoritarios y corruptos que desconocen la voluntad de sus pueblos. Amén.

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