Euskadi Ta Askatasuna, maillapipis

Esta mezcla terrorífica viene del vasco y del quechua, significa “Patria Vasca y Libertad, donde sea”. Euskadi Ta Askatasuna (ETA) es la banda terrorista vasca, en la que sus integrantes confiesan ser de ideología marxista-leninista; e invocan la lucha armada como rutina para obtener sus designios básicos. El brazo político de ETA es Batasuna, un partido ilegalizado en España; pero que tiene “amigos legales y leales” en Venezuela, Cuba, Bolivia, Libia, Irán y en otros hoyos.

A mediados del año pasado y a solas, los diputados masistas Edmundo Novillo y Feliciano Begamonte tomaron contactos y participaron de reuniones en Cuba y España para apoyar el trabajo de Batasuna, y ante todo para apreciar tácitamente la labor de ETA, que nunca ha dudado en utilizar el asesinato, el secuestro y la extorsión económica para fracasar constantemente en su intento final de ser uno de esos “gobiernos independentistas y/o socialistas del siglo XXI”. Aunque Novillo y Begamonte, juren lo contrario, lo que si es cierto es que el gobierno de Evo Morales y el MAS están vinculados, desde siempre y con papeles firmados, con cualquier loco suelto o banda de terroristas que simplemente se confiese “socialista del siglo XXI”. ¿Quién nos asegura que no estuvieron reunidos con los mismísimos terroristas de ETA?. El fin justifica los medios, y los diputados aludidos deberían admitir ser instrumentos de un plan mayor con objetivos totalitarios y fines oscuros.

Después de lo ocurrido el 11 de enero en Cochabamba, lo que le importa al gobierno no es infundir más miedo, sino mucho terror, y por eso los planificadores socialistas del MAS quieren desarrollar el sentimiento de miedo en su escala máxima. En realidad lo que pretenden los operadores del totalitarismo es hacer que los bolivianos honestos actuemos oprimidos por el terror.  Ese terror provocado en las calles por los movimientos sociales afines al MAS que supera el miedo, y que no permite a los bolivianos usar los controles de sus cerebros y menos puedan pensar racionalmente.

El gobierno está en la obligación de desvincularse de los grupos terroristas, como ETA y Batasuna; y desparasitarse de sus operadores en Bolivia. También tiene el deber moral con su pueblo de proponerse públicamente dejar de diseñar el terror desde Palacio Quemado; y además evitar se repita la sucesión de actos de violencia que hemos vivido este último año de gobierno, que se ha caracterizado por la inducción al terror en la población civil de forma premeditada.

Hemos sido testigos de las tácticas forzadas por la amenaza del terrorismo en la población civil boliviana que incluyeron la aceptación de condiciones de muy diversa índole: toma de tierras, diferencias sociales, raciales, idiomáticas, religiosas, educacionales, etc. Todos coinciden que cuando estas estrategias son utilizadas por un gobierno legalmente constituido, se denominan simplemente: Terrorismo de Estado, maillapipis.

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