2/3 es calidad, nunca cantidad

La lucha por los 2/3 ha tomado un matiz interesante por la calidad de sus defensores.  Como nunca, las clases media y alta han mostrado con mucha convicción su decisión de luchar por los 2/3.  Gente del pueblo, noble y humilde; trabajadores honestos, connotados intelectuales, artistas exitosos, científicos y académicos muy liberales, profesionales de renombre, además de gente religiosa, están engrosando las filas de defensores.  No son aquellos activistas heterogéneos del siglo XX, que brillaban más por su cantidad que por la calidad de sus miembros.

El Vicepresidente con su proverbial ignorancia enciclopédica manifestó que los 2/3 sólo podrían ser utilizados para “temas excepcionales” en la constituyente, si todos sabemos que los 2/3 son la norma, y no la excepción.  Este comentario resulta tangencial cuando nos imponemos la difícil tarea de esclarecer qué es lo que piensan o cómo razonan los autócratas del MAS.  ¿Cuál es la estrategia? ¿Qué planean para contrarrestar la lucha por los 2/3?. Las respuestas las encontramos en las mentes maquiavélicas de García Linera y de un grupo de cortesanos que son diplomados en creatividad, lectores insaciables y tan puros en sus emociones e intenciones, que el mismísimo Goebels y otros expertos en propaganda y espectáculos imponentes, resultan siendo un piojo tuerto.

Un antecedente. El 30 de junio de 1967, Ernesto Guevara escribía en su diario y evaluaba aquellos puntos negativos que obraban en su contra. Así decía: “El Ejército sigue nulo en su tarea militar, pero está haciendo un trabajo campesino que no debemos descuidar, pues transforma en chivatos a todos los miembros de una comunidad, ya sea por miedo o por engaños sobre nuestros fines”.  Después de 49 años han cambiado muchas cosas.  Pero lo que no muta es la utilización del campesino en cualquier movimiento o proyecto político, para transformarlo en exitoso. Lo sabían, para bien o para mal, el MNR en 1952, el Che Guevara en 1967, los militares en 1971, los demócratas en 1982, y los totalitarios del MAS en 2005.  Simple: Si no los tienes, pierdes.  Ahora el MAS está utilizando, mediante mentiras, al campesinado boliviano por su cantidad; y lo está organizando como una horda de chivatos al servicio del totalitarismo.

García Linera sabe demasiado de la obra de su mentor guerrillero y también de las experiencias exitosas de sus enemigos. En los crucigramas políticos que elabora se tiene programada una “mega lucha por la mayoría absoluta”, en la que participarán muchos campesinos, contaminados con algunos socios de las clases media y alta comprometidos con el totalitarismo.  Esta lucha será espectacular y llena de sangre, ponchos rojos y wipalas. Como siempre y cuando le conviene, García Linera con estas maniobras estimula los sentimientos más bajos orientados al enfrentamiento violento.

Sin descuidar jamás la lucha por los 2/3, la única tarea que queda es seguir hablando de esa verdad pura para que influya en el pueblo, incluido el campesinado, y de los efectos nocivos y genocidas del totalitarismo. Objetivo Nº 1: reconstituir al campesino boliviano como gente de calidad y de honor.

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