Escapar, antes que encarcelado vivir

Como si de una bendición navideña se tratara el presidente Evo Morales Ayma, ha anunciado que se quedará “por mucho tiempo en el poder”, advirtiendo tácitamente que será preferible escapar de Bolivia que quedarse a cultivar libertad, respeto a la ley, estado de derecho o democracia. Ya queda claro que el gobernante boliviano acabará con cualquier huella de poder opositor; y aplicando su ley anticorrupción segará sin contemplaciones al adversario más amaestrado, así como al inocente más puro que será tildado de corrupto, aún sea por el simple hecho de haber dejado el tubo del dentífrico destapado. Nuestro principal gobernante ofició que “no perdonará a los corruptos”, refiriéndose a sus adversarios políticos que enfrentan procesos penales muy orquestados a base de confabulaciones. “Esa es la gente que ha robado ahora cobardemente escapa”, dijo.

Parece que no quedan más opciones que el refugio político en un país extranjero o el exilio clandestino para los opositores políticos en Bolivia; porque la única alternativa para el gobierno es atiborrar las cárceles de políticos y plagar las calles con delincuentes comunes, con el único fin de amedrentar al pueblo llano para evitar que simpatice con los opositores y opte eternamente por el gobernante absoluto, de tal modo que se garantice la paz constante a cambio de sometimiento. Al igual que otros políticos refugiados como Reyes Villa, Sánchez de Lozada, Quevedo, Torres, entre otros, la opción del refugio también ya fue materializada por el gobernador suspendido de Tarija, Mario Cossío, que huyendo llegó hasta Paraguay, no sin antes haber emprendido un periplo por Brasil, Perú y Chile, países donde husmeó los requisitos para solicitar asilo diplomático.

Lo verdaderamente denigrante es que de Bolivia hay que escapar galopando, casi a ciegas y sin mirar atrás, porque de todos modos las autoridades bolivianas de migración negarán que el fugitivo haya registrado su salida en los puestos de control fronterizo; y para complicar aún más esta situación, declararán que la salida forzada fue ilegal; y por tanto un acto de corrupción imperdonable, que merecerá un juicio penal irreversible. Sólo hay que mirar todas las acciones que el gobierno ha materializado para hacer la vida imposible a sus opositores y hacerles pensar sobre la posibilidad dorada del asilo. En un solo día dos funcionarios de Estado han recibido el encargo de sacar los dientes ante el pueblo y mostrar la guadaña gubernamental, siempre más persuasiva que la muerte misma. Por un lado fue la ministra de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, quien declaró ayer su confianza de que Paraguay le niegue el asilo a Cossio; y por otro lado, el viceministro de Coordinación Gubernamental, que denunció al alcalde de La Paz, Luis Revilla, por usar recursos y a los funcionarios ediles para defenderse en los juicios que tiene por cargos de corrupción, y que por este hecho podría enfrentar otro pleito por violar la ley contra la corrupción, que castiga el uso indebido de bienes y servicios públicos.

Así y con estas estampas oficiales las disyuntivas del refugio o la fuga para Revilla, o para cualquier otro opositor, son cada día más reales; entre tanto el pueblo se está divirtiendo de verdad con las noticias sobre las evaporaciones de los opositores políticos, y se está riendo de la insuficiencia del partido de gobierno para encarar a sus enemigos. Si el proyecto masista tiene la consigna de perpetuar a Evo en el poder, ya sería hora de que vayan construyendo un muro, parecido al de Berlín, por todas las fronteras del país, para evitar que este paraíso socialista se les vacíe y se queden con unos pocos ángeles azules, muy excéntricos ellos, y que a nadie entretienen.

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