En una tutuma podría caber…

… toda la paciencia que el gobierno tuvo que invertir para dividir a la oposición en Santa Cruz, tan sólo para reinar. Es que la media luna está tan despedazada que sólo vemos gentes enfrentadas por ser buenas o malas, frívolas o serias, autonomistas o comunitarias, fieles o desleales, incrédulas o crédulas, y en medio destacan las gentes que apuestan a que el ex prefecto Rubén Costas se alineará o no al oficialismo, tarde o temprano, habiendo ya negado a sus ex socios Manfred Reyes, José Luis Paredes y Leopoldo Fernández. Al enemigo hay que engancharlo o desmembrarlo como manda la ley de la selva, y de tal modo ha obrado el masismo que ha aniquilado a sus enemigos sin permitirles una fácil recuperación y dejándolos sin recursos vitales para vengarse. La clase política del cruceñismo, ahora está en vías de extinción por contaminarse en medio de unos ingenuos terroristas, que han complicado sus vidas.

Tan bien está diseñada la intriga que los principales actores de la obra autonomista cruceña terminaron mordiendo el anzuelo tendido por el propio gobierno y con el señuelo atado a unos esbirros contratados para embelesar a la flor y la nata de la cruceñidad, que tenía maquinado derrotar al gobierno central en un santiamén. No pudieron con la cizaña que empotró el oficialismo en tierra camba, cuyos líderes terminaron divididos saboreando sus contradicciones; y apurando sus fugas para evitar ser procesados por terrorismo. Las barras bravas, los unionistas, don Roberto Fernández, entre otros terminaron alineados con el Mas por un lado, y por otro Tudelka incriminando a Marinkovic; Eduardo Paz presidente de la Cainco arrestado; el funcionario de Cotas, Hugo Vásquez, perseguido; el hijo del líder empresarial Svonko Matkovic, arrestado; entre otras estampas que sólo muestran la punta de un tempano de acciones gubernamentales para aniquilar o alinear a los enemigos; las mismas acciones que alcanzarán dimensiones colosales cuando se apruebe la Ley Anticorrupción. Así, fugar o unirse al gobierno no resultan ser malas opciones.

Hasta en los intestinos de la vanidad humana ya se siente la presencia dominante de Evo Morales. El empoderamiento gubernamental que ha recibido doña Gloria de Limpias, con abogados y otros asesores pagados, para agujerear su altercado con el periodista Carlos Valverde, ya se ha convertirlo en un tema de Estado. Muy hábilmente se ha estimulado a la cruceñidad media con el inusitado interés del socialista Evo Morales para hacer tratos vacíos con Donald Trump, el empresario capitalista propietario de la franquicia Miss Universo, pero al mismo tiempo, y por detrás, se ha organizado a las bases del feminismo masista para enfrentar este certamen calificándolo como colonialista, clasista y discriminador. Un chivo expiatorio como doña Gloria resulta imprescindible por el momento, porque cuando el proyecto socialista cuaje en Santa Cruz será desechada como cualquier botella no retornable, pero siempre en la medida de que se tomen en serio las sulfurosas declaraciones de algunas ex mises, soberanas, reinas y princesas que han contado las convivencias forzadas y los arreglos viles a los que se sometían bajo la mano dura de la señora.

Se ha destapado la olla y el propósito de Evo Morales parece que es arrojar el puchero podrido a la basura con todas sus carnes; limpiar la olla, cocinar plurinacionalsocialismo, y cargarlo con aguas más claras, menos frívolas. Para eso sólo requiere una tutuma cubierta con la misma dosis de paciencia y persistencia que utilizó para dividir y reinar en Santa Cruz. Quedan pocos domingos para ver como se llena o se “masifica” la luna camba.

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