En 2004, los impuestos sobre la mesa

Con el mensaje presidencial del 4 de enero se ha iniciado una época de grandes obstáculos, de desconfianzas y de conflictos, dentro y fuera del país. Sobre el siempre ingrato tema tributario lo mejor es mantenerse al margen hasta que todo haya pasado.

El Presidente Mesa con su noble mensaje ha confirmado que aún existen principios de la convivencia ciudadana que no han sido comprometidos, como el de tributar para sostener el fin del Estado en sí, que es el Bien Común.  Se nota que el propósito presidencial es avanzar en el logro de ese fin.

La nueva Ley de Hidrocarburos que presentará el Presidente al Congreso incrementará los impuestos a las empresas petroleras que han invertido en nuestro país.  Se ha confirmado que el negocio es bueno para ellas y, como es lógico, para los bolivianos el negocio también debe ser igual o mejor en la distribución de los beneficios.

Lo que sí se ratifica en el mensaje es que cualquier ciudadano de a pie no quiere pagar impuestos. Este hecho no es novedad y se tiene que redoblar el trabajo para generar, por lo menos, la sensación de que se está trabajando para reducir los gastos de la administración pública que demandan unos Bs. 1.400 millones y que los ingresos tributarios están yendo a servicios directos que beneficien a la ciudadanía.

Es cierto que el gobierno administra el Estado por mandato de los propios bolivianos, pero lo administra con la condición aceptada de que todos paguen impuestos. El 61 % de los 9.600 millones que recauda el Estado viene de los impuestos, y sólo el 4,5 % de la Aduana Nacional y el 10% de las regalías petroleras. Esta recaudación es insuficiente. Sin duda tenemos que sacrificarnos todos.  El gobierno se “sacrificará” demostrando transparencia y austeridad, y la ciudadanía incluyendo a un número mayor de sus miembros en el universo de contribuyentes, especialmente los contrabandistas y los empresarios informales.

Por eso es mejor dejar de insistir en el asunto que esta relacionado con el incremento de los impuestos a los que si pagan y siempre lo han hecho, si no quiere el gobierno perder los apoyos y confianzas de los que le rodean. Así mantendrá consigo algo mucho más importante.

Nuestro Primer Mandatario sólo podrá salir de la situación difícil si está en continua alerta y reflexión sobre cómo afrontar el problema de generalidad y la universalidad tributarias. Observando toda minucia, especialmente el contrabando y la informalidad, y es ahí donde encontrará el éxito. Pero, que no se confíe porque aún no se han sentado unas bases sólidas que permitirían un buen gobierno.

La actual situación está muy comprometida. La solución al tema de la tributación que se esperaba fue impedida por gente tramposa que no se dedica más que a molestar. Todos saben que no están en su derecho y el Presidente Mesa tiene que hacer algo y hacerlo ya. Que comience por advertirles, sino funciona denúnciales, y si siguen igual castígales de algún modo. No debe quedarse de brazos cruzados.

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