Ellos creen que tú eres un imbécil

En cada oportunidad en la que el gobierno se encuentra en serias dificultades recurre a ese artificio tan manido durante estos últimos 10 años. Siembra una mentira frívola en la mente de los ciudadanos y son ellos los encargados de abonarla y multiplicarla, sin que den el mínimo atisbo de que están siendo tratados como tontos, como idiotas o lelos, como ignorantes y aturdidos. Es la mejor forma que ha utilizado el gobierno para atrapar a sus víctimas y someter a los más débiles ciudadanos, esos mismos que votan con los pies o con el hígado. Pese a que ellos, los del gobierno, se muestran como majaderos enviando los mensajes más inverosímiles; sólo con el fin de hacer sentir más inteligentes y más sagaces a los pobres imbéciles que pueblan este país. Esos temas tan jocosos como el ocultamiento del sol y la luna, que los chinos no son corruptos, lo del consumo de pollo vinculado con la homosexualidad, la lucha contra el imperio romano, el sexo de las piedras y un sinfín de estupideces, solo delatan que el gobierno está ocultando algo. Así es, ellos creen que sólo los bobos se tragan mentiras acentuadas y mastican melodramas.

Sin duda, una de las reglas para gobernar en tiranía instruye que un poderoso nunca tiene que mostrarse muy inteligente, pero también enseña que tampoco debe exhibirse tan imbécil. Ya está de buen tamaño esa táctica que utilizan rutinariamente el Vicepresidente y el Ministro de la Presidencia para meter sus dedos en las bocas de los bolivianos, con el fin de tenerlos distraídos, chupando y royendo alguna tramoya por un tiempo más o menos razonable. Cuidado que mis lectores se hayan tragado las píldoras de que el asunto Zapata ha deteriorado la estrategia diplomática para recuperar el mar; o que el culebrón de la paternidad de Evo sólo busca complicar las relaciones económicas con China. Si alguno de ustedes ingirió tales sandeces, con todo respecto le digo que es un “imbécil en provisión nacional”.

El domingo pasado en una radio muy conocida, el Ministro de Gobierno, seguramente sin coordinar el plan que tenían ideado desde la Vicepresidencia y pecando de sensato, dijo de una manera muy clara y precisa, que el problema que ha concitado el interés nacional sobre los contratos oscuros con la empresa china Camce, debe concentrar sólo el tema de la corrupción abierta y descarada de altos funcionarios gubernamentales y no las aflicciones paternales del principal servidor público de este país. En el transcurso de la semana que termina, este ministro tuvo que cambiar el libreto y retornar al plan mediático y distractivo para reposicionar en la mente de todos los imbéciles algunas ideas burdas.

Lo peor de todo es que las redes sociales y los medios de comunicación, incluidos los más serios y respetables, han caído en esta trampa.  Eso de que el hijo de algún vecino no existe, que Evo es un símil de Stalin y Gandhi o que la reclusa Zapata utiliza chinelas como todas las convictas, son temas excesivamente frívolos, entre otros del mismo calibre, que han tenido ocupados a esos periodistas que llenan espacios en papel y tiempos en radio o televisión a cambio de un salario mensual, importándoles un bledo la ética. Por eso, los imbéciles de oficio ya deberían ir pensando en convertirse en guardianes de la verdad, y dejando de ser tan complacientes con el poderoso, cuando abanican sus escándalos inventados. Ya basta.

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