El Tipnis es intocable, también el contrato con OAS

La principal demanda de los indígenas que el miércoles llegaron a la ciudad de La Paz después de caminar 66 días desde Trinidad, fue acogida por el ciudadano presidente Evo Morales, disponiendo que la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos no pase por el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) que ahora es intangible (intocable). Este cambio de actitud fue destacado por los dirigentes de los pueblos de tierras bajas, entre otros sectores, y con aplausos recibieron la declaración presidencial: “Entendemos perfectamente el pedido de ustedes … lo que ustedes han pedido he mandado al Congreso para que el camino no pase por el parque”. Pero con una habilidad digna de prestidigitadores y desde la penumbra, los políticos oficialistas han esquivado el cuestionamiento público que pidió la anulación del contrato suscrito con la empresa OAS, la reversión del financiamiento brasilero por 322 millones de dólares y la paralización de las obras en los tramos I y III del proyecto.

El contrato sigue en pié, vigoroso en todas sus cláusulas y con la posibilidad cierta de que se incremente su costo, favoreciendo a la empresa constructora y al financiador brasilero, así la marcha del Tipnis se convirtió en un triunfo resonante para ellos, como siempre. La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) y el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas ya están listos para modificar el contrato y elaborar una o más alternativas de construcción de la carretera que vincule los departamentos de Cochabamba y Beni, de acuerdo con las directrices que imponga la empresa contratista, sin dejar de lado la posibilidad de que se resuelva el contrato de financiamiento, porque de todos modos la empresa sale ganando con el reconocimiento de daños y perjuicios. Para reforzar la modificación contractual ha emergido de las filas del socialismo del siglo XXI un serio defensor del capitalismo tardío, para declarar que: “el contrato con OAS no se vería afectado por la decisión del presidente Evo Morales … y que no implica la ruptura de ningún contrato, no implica inicialmente la redefinición de ninguna condición, el contrato con OAS estaba previsto para realizar trabajos con este tipo de contingencias”, así dijo un senador oficialista.

La carretera continúa y el contrato también. Este hecho irracional nos indica que el Gobierno y todos sus operadores han legitimado y legalizado la adjudicación arbitraria a la empresa OAS, cargada con un cúmulo de vicios procesales, conviniendo un valor por el doble de lo que sería un costo razonable (ahora podría ser el triple), manipulando cifras para  obtener un precio de referencia inflado, violando las normas al eludir fraudulentamente el proceso de licitación; sin estudio de factibilidad que defina costos financieros, económicos y medio ambientales; sin diseño básico con el trazo correspondiente, sin licencia ambiental y consulta con los originarios, entre otros atropellos que provocan nulidad. Toda esta arbitrariedad es una vergüenza nacional.

Hemos tenido que pasar por esta etapa en la que aparentemente todo el problema del Tipnis estaba superado y hemos supuesto que todos los asuntos accesorios, como el contrato con OAS, iban  a caer por su propio peso. Gran error. Falta aún el último movimiento y éste depende de todos. Con la cautela del caso, los grupos ciudadanos y la colectividad en pleno no deben perder de vista el objetivo, ni abandonar el proceso de control social, para lograr la nulidad del contrato con OAS, sin derecho a indemnización alguna. Esa voz interior que aún vibra en el Tipnis debe tomar forma humana para enseñarnos a negociar contratos con transparencia y ser más honestos, y así contagiar a los oficialistas que no lo son. Ahora nos urge la nulidad de este contrato tan grosero.

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