El ITF y las chequeras del gerente

El ITF entró en vigencia plena el día 1º de julio y como era de esperarse existió confusión y vacilación en el mundo financiero.  Las personas naturales gozan de la mayoría de los beneficios que ofrece este impuesto a través de las exenciones que se han definido en la Ley 2646.  Pero las empresas privadas que están constituidas como sociedades comerciales, cooperativas y asociaciones civiles han visto con mucho temor su futuro y han decidido cambiar de conducta, además de eludir la norma para optimizar el flujo de fondos empresariales sin necesidad de realizar el hecho generador del ITF.

Muchos están previendo la posibilidad de cerrar la mayoría de sus cuentas corrientes o cajas de ahorro con el fin de omitir el “bicicleteo”, es decir la transferencia de fondos de unas cuentas propias a otras.  Esta práctica caduca sirvió para cubrir ciertas eventualidades generadas por la desconfianza de los depositantes en los bancos, que hace algún tiempo atrás quebraban cada fin de semana, como si se tratara de un deporte nacional.  Esta conducta de crear varias cuentas para una solo empresa respondía a la susceptibilidad inútil y al dicho popular que insinuaba:  No pongas todos los huevos en la misma canasta.

Entre los aspectos positivos que presenta el ITF está la optimización y racionalización del uso de la chequera para realizar negocios, para la mayoría de las empresas una chequera será suficiente, porque el uso generalizado del efectivo desplazará al cheque.  Es cierto que el uso de la moneda boliviana y en efectivo estimulará con absoluta certeza la economía del país.  Pero el costo que pagaremos será muy alto.  Lo primero que se prevé es el incremento de las tasas de interés en operaciones de crédito que los bancos mantienen con sus deudores, y estos deberán realizar mayores esfuerzos para generar las cuotas que pagan mensualmente y un gran porcentaje de ellos no estará en condiciones de cumplir sus obligaciones, provocando la mora en el sistema financiero, que al mismo tiempo incurrirá, no sólo en altos costos en la recuperación, sino también en una irracional disminución en las captaciones de dinero y en las colocaciones hacia los créditos.

No olvidemos que estos actos empresariales constituyen la vida misma de los bancos del sistema.  Otros efectos se verán reflejados en la baja de uso de los cheques como instrumentos de pago y los bancos se verán obligados a retirar personal.  Las cajas de las empresas crecerán de una manera alarmante y peligrosa, a tal grado que los delincuentes verán con atracción la posibilidad cierta de cometer algún atraco importante, por lo que la inseguridad crecerá y los riesgos aumentarán. Las compañías aseguradoras revisarán sus condiciones para remodelar los contratos a su favor y por otro lado los batallones de seguridad física y de guardias privados se multiplicarán como hongos para brindar mejores servicios para las empresas y las personas que guardarán su dinero bajo el colchón por efecto del ITF.

Durante el año 2003 los bancos del sistema financiero boliviano mantenían grandes cantidades de dinero que no podían colocar por el endurecimiento de las normas para los sujetos de crédito, que les impedía acceder con facilidad a esos dineros.  Este hecho originó cuantiosas pérdidas en los gastos a la hora de pagar los intereses a los depositantes.  En el segundo semestre de 2004, el ITF les servirá a los bancos como una válvula de escape para disimular esta carga, pero aún no conocemos los efectos nocivos que se presentarán por los retiros de fondos de clientes alarmados por la aplicación del nuevo impuesto.  No olvidemos que el sólo anuncio de la creación del ITF en enero de 2004 generó una “corrida” muy preocupante que originó una serie de estímulos para recuperar la confianza de la gente, incluso se llegó al extremo de incentivar el retorno de los fondos con premios de dinero en efectivo para los depositantes.  Se nota que el sistema ha sido vulnerado por el ITF, antes de su aplicación.  Hubiera sido mejor para los bancos y entidades financieras regalar dinero para alejar a los ahorristas, pero a costa de ambos se privilegió el déficit fiscal y para eso se creó el ITF.

La cultura del uso del cheque no está muy difundida en Bolivia, por lo que la incidencia y la recaudación del ITF (me atrevo a prever) no alcanzará por debajo siquiera a los cálculos más pesimistas.  Sólo se esperan los reportes de recaudaciones del ITF en el mes de julio que ofrecerá el Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) y los informes del movimiento financiero de captaciones de la Superintendencia de Bancos en el mismo mes, y así se diagnosticará responsablemente el futuro de cada uno de los bancos y del país como un “todo”.  Más importante hubiera sido desmotivar el uso del dólar y reacondicionar con la moneda nacional y la UFV las cuentas corrientes, las cajas de ahorro y los depósitos a plazo fijo, al igual que los contratos de créditos y préstamos de dinero a estas unidades monetarias.  Con todo esto:  ¿Valdrá la pena pagar el ITF? El ITF les envía a los bancos bolivianos un mensaje encubierto:  Presten dinero en UFV´s y verán como mejoran sus negocios y, por añadidura, los del país en su conjunto o serán los créditos en dólares, vigentes o en mora, que proclamen su propia quiebra. ¿Más bancos quebrados?. Explíquennos, por favor.

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