El hijo de Julio Cesar

Fue Octavio, hijo adoptivo de Julio César, quien se convirtió en el primer emperador del Estado romano. Allá por el año 47 AC, César estaba orgulloso del joven y lo presentó en el Colegio de Pontífices (sacerdocio principal romano) a la edad de 16 años. Fue todo un acontecimiento histórico y polémico, ahora y en nuestros tiempos Mauricio Baldivieso a la edad de 13 años se convirtió en el jugador más joven que participó en un partido de la primera división boliviana. Fue su propio padre, el entrenador de Aurora, Julio César Baldivieso, quien lo encuadró en el partido que el equipo perdió por 1-0 frente a La Paz FC. El mancebo inmaduro fue recibido con una rudísima falta del jugador contrario, que le obligó a salir cojeando y llorando del gramado. Desde el domingo pasado, la semana transcurrió con la polémica en todos los medios, pero todo concluyó cuando el padre entrenador y el hijo futbolista se fueron del equipo; y ahora están en busca de otros horizontes.

Es que todo el mundo le ha dado demasiada importancia a esta noticia y para el resultado obtenido, hemos perdido el tiempo. Pero lo que no hay que dejar de lado es la escena en la que se ve a un niño ya de por sí angustiado e inmaduro. En la polémica no ha colaborado el padre, que ha motivado a su hijo para sentirse diferente al resto del mundo y esa forma de jugar con la vida puede provocar que Mauricio soporte en el futuro síntomas de baja autoestima, estados de ansiedad o depresión, como así opinaron los especialistas. Lastimosamente se ha caído en el error de considerar al niño como si fuese un adulto capaz de desenvolverse por sí mismo, ya que emocionalmente se encuentra aún a la par de otros niños.

Mauricio debería estar brincado en prácticas deportivas fundamentalmente recreativas, efectuadas en su tiempo libre, con exigencias de acuerdo a su estado físico, edad y calidad de vida. Lo competitivo remunerado no es propio de Mauricio, menos de su respuesta física. Cuando nos alejamos del “fair play”, son ya conocidas las influencias nocivas y las tentaciones humanas que los futbolistas profesionales soportan, hablamos de sexo, venta de partidos, corrupción dirigencial, alcohol, estimulantes y drogas. ¿Ese es el mundillo que merece ver Mauricio Baldivieso? Ni se por el forro.

Seguramente los dirigentes de Aurora a la hora de tomar la decisión de alejar a los Baldivieso, han debido razonar sobre esos códigos de ética básica que se tienen convenidos y generalmente aceptados en el mundo del futbol, y ante todo esos usos y costumbres que evitan la exposición irracional de los niños y sus talentos en quehaceres forzados.. Aquí ha primado la racionalidad y la siguiente tarea es influir en la FIFA para definir las edades mínimas para ejercer el profesionalismo futbolístico.

Todos amamos a nuestros hijos y tenemos derecho a destacar sus virtudes y talentos. Estamos de acuerdo que el niño futbolista tiene ciertas aspiraciones y sueños, pero estos no pueden ser opacados por intereses personalistas, especialmente de los medios que han sacado la mayor tajada. Proponemos revisar el año 2019, este artículo y las otras notas de opinión escritas al respecto, especialmente cuando Mauricio Baldivieso tenga 23 años y podamos verificar si los sueños se pueden convertir en realidad; pero de todos modos el record ya fue registrado. Ojala, sea para bien.

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