El concejal de bronce

Una semana antes de las elecciones municipales, todas las encuestas sobre las preferencias de voto para los candidatos al Concejo Municipal mostraban un 17% uniforme de personas indecisas (no sabe, no responde), porcentaje que ha coincidido con la votación real de los votos blancos y nulos. Este 17% del universo total de votantes en Cochabamba no optó por alguna de las candidaturas para concejales, lo que demuestra un alto nivel de sensatez que debería preocupar a quienes resultaron elegidos para esa instancia legislativa municipal. Existen casi 58.000 personas que sinceramente no los quieren, y que se alejaron de las malignas influencias del voto consigna o el voto cruzado.

En ese ámbito se ha originado una situación bastante incómoda con la elección del concejal por Fpv, Julio Cesar Baldivieso que está pretendiendo definir con su voto aislado el futuro del Concejo y la ciudad. Ante este panorama, sus colegas concejales tienen la capacidad suficiente para evitar esas exquisiteces que sólo abren las puertas de la ingobernabilidad, muy parecida a la que el “ex concejal de oro” Edwin Mallón consumó por cinco años consecutivos. Desde esta columna, una semana antes de las elecciones, habíamos advertido que existía “la infeliz posibilidad de que resulten elegidos algunos concejales solitarios que estén apeteciendo cumplir el papel de valiosos comodines. Serán los más peligrosos, porque … actuarán en despoblado sin mucho escrúpulo para remover las aguas del concejo y pescar beneficios personales. Si se permite este tipo de actitudes será un quinquenio invivible y para olvidar” (sic). Y lo dijimos para que no incurrir en los mismos errores políticos de los que hemos cosechado, siempre, los mismos resultados negativos. Sus colegas no le deberían dar demasiada importancia y con mucha serenidad correspondería reconocer que no todo lo que brilla es oro. Para mejor entender, incluso en los juegos olímpicos y en todas las disciplinas competitivas se otorga la medalla de bronce al deportista que ocupa el tercer lugar, y es ahí donde debe permanecer con mucha humildad. Lo contrario sería un simple juego con el orden de la naturaleza.

Si de actitudes idénticas se trata, los primeros concejales del Mas, Tpc y Fpv, sin diferencia alguna y de dientes para afuera, han pregonado que trabajarán por la ciudad de Cochabamba sin demoras ni cansancios; pero estos discursos fabricados con palabras hechiceras y convincentes, esconden esas seducciones y engaños que caracterizan al interés personal y la egolatría. Ellos tres han mordido el anzuelo de la vanidad y han creído orgullosamente que les corresponde la presidencia del Concejo. Es en este instante que vale la pena poner las cosas en claro y no ha de costar nada imponer la decencia y la honestidad, por lo que los concejales Herrada, Lazarte y Baldivieso podrían dar el primer paso al costado en sus pretensiones y permitir que los otros concejales pongan a prueba sus personalidades y liderazgos, como una excelente oportunidad para demostrar que desde la Presidencia o el curul del Concejo se puede trabajar favoreciendo a la ciudad de Cochabamba.

Los concejales electos deberían estar temblando si pretenden abochornar, bloquear y/o desprestigiar el Concejo, ya que a la vista existen 58.000 votantes del padrón electoral de la ciudad (más del 15% constitucional), que están dispuestos a poner su firma en cualquier solicitud que active la revocatoria de mandato del concejal que no armonice con sus iguales (art. 240, CPE). So pena de represalia, los concejales ahora deben guiarse con la decencia y el respeto a sus conciudadanos; así, harán el bien.

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