El código de los profesionales

En días pasados hemos conocido cómo los colegios, confederaciones, sindicatos y federaciones de los profesionales se han opuesto al nuevo Código Tributario (NCT), pero hasta ahora no hemos sabido el porqué.  Los comunicados públicos son absolutamente magros, sin detalles oponibles y sólo reflejan una tímida posición contra el Programa Transitorio Voluntario y Excepcional (PTVE) que no forma parte de la nueva normativa fiscal, sino representa una eventualidad en las recaudaciones tributarias.  Deberían los profesionales ser más claros y oponerse al PTVE, sólo o exclusivamente; evitando la ambigüedad al oponerse contra toda la norma que tiene un carácter permanente y genérico.

Las federaciones de profesionales se mostraron como la retaguardia de la protesta contra el NCT y esta inoportuna aparición hace sospechar de la parálisis que sufrían estos gremios en el mes de julio, cuando se negociaba arduamente el proyecto de ley.

Sin ánimo de generalizar.  No es mentira que los colegios y las federaciones profesionales han ofrecido sus instituciones y miembros a los partidos políticos.  Además, es verdad que los principales militantes, intelectuales o candidatos de los partidos salen de estas corporaciones de profesionales.  Los partidos políticos sólo tienen que instruir a los colegios y estos acatar los designios; y si no existe instrucción, estos mismos piden directrices.  Y sobre el tema del NCT, si algún colegio profesional obedece a cualquier partido de gobierno, será mandado a callar muy pronto.

Quizás por esta razón, ningún colegio ha advertido a sus afiliados que el profesional vinculado con la actividad tributaria, como contribuyente, asesor o agente de información, ahora tiene una gran responsabilidad en cuanto a “su propia ética” se refiere, lo que conlleva la remodelación de su conducta moral y social respecto del fisco.  Incluso el inventario de agravantes de los ilícitos tributarios contenidos en el NCT, los señalan como grupos donde están empotrados los esclarecidos asesores de la defraudación.  Ya se sabe que si el contribuyente defrauda se va a la cárcel un máximo de seis años, pero si defrauda en componenda con un profesional ambos pueden irse nueve años a la sombra.  A la ley nos remitimos.

Mal que pese, hasta los chóferes, muy bien asesorados, oportunamente y a la vanguardia, lograron imponer y hacer prevalecer sus criterios, además de cristalizarlos en la nueva norma tributaria.  Con el pedido público de audiencia, los gremios profesionales lograrán una explicación del Presidente de la República sobre el PTVE, pero irremediablemente estarán sujetos a los tentáculos del NCT.

Muchas dudas ha generado esta retrasada y desfasada oposición al NCT.  Lo que pasa es que los colegios profesionales han abandonado sus misiones institucionales y en sus acciones sociales se desvincularon notablemente de la comunidad.  Regalaron la vanguardia y ahora están en otras cosas.  Intereses personales han primado sobre los intereses colectivos de los asociados.  Lo que ahora corresponde es que se recapacite sobre la influencia cardinal que tienen los colegios sobre la sociedad, por ejemplo: a la hora de discutir proyectos de normas vitales para la existencia gubernativa, obviamente antes de que se aprueben.  Y no aparecer al final como la cola del león, si lo que importa es la cabeza del ratón.

Se pide a los dirigentes de las federaciones que se reivindiquen, y junto con ellos a sus gremios.  Nada más.

Con relación al NCT: tarde.  Muy tarde.

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