El azúcar endulza las lealtades

El ciudadano presidente, sin entusiasmo y en medio de un corralito armado por los gremiales, se vio obligado a admitir que su Gobierno cometió un error al permitir que la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) participe en la comercialización del azúcar, si su objetivo institucional era otro. Este artificial sinceramiento llega tarde y se ha desfigurado por la inusitada insistencia de los funcionarios públicos de esta agencia estatal de especulación para continuar con el lucrativo negocio. No se tuvo que esperar mucho para que el Gobierno ordene que Insumos Bolivia se haga cargo de la venta del azúcar importada con el apoyo logístico y los recursos humanos de las Fuerzas Armadas, que “saldrán a los barrios alejados para llegar directamente al consumidor y evitar las filas”.  Conclusión oficial: Emapa se retirará del negocio e inmediatamente intervendrá Insumos Bolivia para continuar con la labor gubernamental de agio y desorganización del mercado. Más de lo mismo.

Con este pasanaku de arbitrariedades el ciudadano presidente se ha mostrado muy humano al reconocer este error; pero para su más íntimo ser, cree que es mucho más humano echarle la culpa a alguien. El Gobierno en su afán de demostrar poder e identificar culpables, sin finura ni sutileza, ha soltado al gerente de Acopio y Comercialización de la estatal Emapa para revelar que los ingenios azucareros “ocultaron información” sobre los problemas de producción que tuvieron el año pasado “a causa de la sequía”, “lo que evitó que el Estado prevea a tiempo la actual escasez” de azúcar en el mercado interno (¿?). Este burócrata aburrido debe creer que todos somos mentecatos y tenemos que tragarnos la píldora de que los empresarios azucareros eran los únicos que sabían en secreto de los efectos climáticos que se preveían con la llegada de La Niña. Esto sí que es pasmosamente necio y una muestra de ese poder ilimitado que tanto alardean la mayoría de los operadores azules del Gobierno.

Entonces, ¿qué es lo que ha pasado? Lo que ha ocurrido es que el Gobierno ha decidido aprovechar el rio revuelto, ha desnaturalizado las leyes mercantiles especulando con el azúcar, no sólo con los precios en los mercados, sino utilizando el dulce producto como moneda corriente para comprar algunas lealtades entre sus propios partidarios. Cuando se afirma que el Gobierno está endulzado sus bases lo que se pretende es ayudar a la ciudadanía para que pueda descifrar las misteriosas relaciones de poder y prebenda que manipula, sin responsabilidad alguna.

Sólo nos ha quedado mirar con la boca abierta como este jueves la Intendencia Municipal de La Paz y la Fiscalía de Distrito realizaron un operativo en un domicilio privado de la zona de Santa Bárbara donde se encontraron alrededor de 110 quintales de azúcar de la estatal Emapa. Las notas de prensa informan que los alimentos iban a ser distribuidos entre los funcionarios del Servicio de Impuestos Nacionales y que la casa es del concejal del MAS Jorge Silva. Para muestra otro botón: el miércoles pasado la ex ministra de Desarrollo Productivo, Antonia Rodríguez fue sorprendida vendiendo azúcar en su domicilio en la ciudad de El Alto, y  explicó que el producto en realidad pertenecía a una asociación artesanal y que se la distribuía entre sus afiliados. Estas escenas nos confirman que el tráfico pervertido del azúcar se ha transformado en un oficio misterioso y lucrativo que encanta a algunos servidores públicos, esos mismos que tanto alientan y glorifican al ciudadano presidente para que siga gobernando de la forma tan complaciente y dócil como lo viene haciendo. En fin, el azúcar no solo sirve para endulzar, sino también para corromper.

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