El avatar anticapitalista de los militares

La prensa mundial ha distinguido la especial predilección de Evo Morales por la película “Avatar” de James Cameron. Este film destaca la lucha de un pueblo, originariamente extraterrestre, por la defensa de sus riquezas naturales frente al avasallamiento de una empresa transplanetaria y capitalista que, acompañada de una potente fuerza armada, fracasa en su empeño de obtener un precioso y lucrativo mineral. Se trata de la película más taquillera de la historia y, obviamente, se ha convertido en un claro y exitoso ejemplo de cómo el capitalismo cinematográfico puede convertir, casi por arte de magia, una inversión de 200 millones de dólares en un ganancia de 1.900 millones de dólares. Este es el capitalismo puro y seco, que incluye los 4 dólares que Evo Morales tuvo que pagar para simpatizar con el mensaje anticapitalista, antimilitarista y pro ecologista que la película ofrece.

Esta escena resulta muy extravagante, comparada con el militarismo férreo que exalta Evo Morales cuando invoca a las Fuerzas Armadas (FF AA) para que se reencarnen ideológicamente en el anticapitalismo. Estas advertencias están en perfecta sintonía con la decisión del Senado para controlar a las FF AA y a la Policía, a través de las comisiones condensadas con asambleístas del partido de gobierno; que, al mejor estilo capitalista, serán las que autoricen la mayor cantidad de gasto público para la compra de armamento que se haya visto en la historia de Bolivia. Este tema no corre riesgo de ser revertido y lo que se está develando es que urgentemente el gobierno tiene que comprar algo a los personajes que han apostado fuerte para el resurgimiento del comunitarismo en Bolivia. Ahora toca pagar las facturas.

Si los militares tienen que convertirse en anticapitalistas, no sería la primera vez que pasan por esos procesos tan misteriosos que incluyen cambios y transformaciones ideológicas; que, por avatares de la vida, los han reencarnado en cuerpos muy heterogéneos y contradictorios. Sólo basta recordar que a principios de siglo XXI eran neoliberales y anticomunistas, ahora se ven obligados a abrazar el anticapitalismo. En esta oportunidad ha activado el guiñador izquierdo del carro ganador, como llegará también la oportunidad en que tengan que activar el guiñador derecho, pero muy enigmático sería que usen el guiñador izquierdo y violentamente giren a la derecha.

Pero en el escenario en que se encuentren, las FF AA no han dejado de ser la institución pública más gastadora, mucho más en los inicios del plurinacionalsocialismo boliviano. Ahora las FF AA han sido llamadas para que fertilicen el proceso de cambio en esta fase intermedia de acceso al socialismo. Pero hay que andar con cuidado, porque detrás de este anticapitalismo militar puede estar escondida la latente dictadura del partido de gobierno que busca su fortalecimiento y perpetuación. Es que entre la metafísica militar y la del gobierno coexisten estos asombrosos avatares, que tanto gustan al Presidente.

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