El alcalde del casco verde

Desde hace más de un año, los agentes y líderes del partido oficialista instalado en el Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba tienen la libertad irrestricta para gastar ingentes cantidades de dinero público en propaganda política que exalta la figura del alcalde José María Leyes; o para dilapidar nuestros impuestos en publicidad municipal, tan efímera y tan inútil como un pestañeo. Uno tendría que ser ciego y sordo para obviar la insistente propaganda política que ha invadido cada calle o espacio público en la ciudad de Cochabamba. La influencia de los medios masivos y la excesiva carga de imágenes, como nunca en la historia de nuestra pobre ciudad, han llamado la atención de todos los cochabambinos, de los jóvenes y de los niños. En cualquier bocacalle o en una esquina se nota la preocupante presencia de la efigie del alcalde nuestro.  La mayoría de las personas concuerdan que la estampa del alcalde está hasta en la sopa. 

Es que todos saben y sienten que el culto a la personalidad que ha gestado y controlado su antecesor Edwin Castellanos, durante muchos años, ha trascendido y contaminado con toda naturalidad a la sociedad en su conjunto, sin excepción; y el inconsciente colectivo ha modelado una falsa simpatía o mucha fobia hacia el alcalde de turno y su entorno. Sólo basta recordar la cantidad de vallas publicitarias con la efigie del Cholango en cada obra que inauguraba. Ahora, el alcalde Leyes lejos de erradicar esa conducta deplorable, no sólo ha incrementado el número de paneles propagandísticos con su rostro jovial, sino que el tamaño de su sonrisa, que envuelve una perfección dental, coronada con el casco verde, ha sobrepasado cualquier dimensión racional.

Muy hábilmente el partido de gobierno en la Alcaldía de Cochabamba, ha sabido emular, sin vergüenza alguna, las artimañas de sus enemigos políticos, todo licuado con el culto a la personalidad del alcalde Leyes que alientan los miembros de la nobleza que le rodea. El gobierno de los nuevos aristócratas, le permite al partido del alcalde con el casco verde, hablar al pueblo de austeridad en el gasto, siempre de dientes para afuera; pero en sus entrañas se deben registrar unas humillantes ordenes que solo son impuestas contra cualquier sensatez; para gastar cuánto y cómo sea en propaganda y publicidad.

Bajo la premisa que los agentes ediles son tan predecibles como sus directos adversarios, los masistas, no se puede descartar la sospecha que detrás del plan publicitario que se desarrolla en la Alcaldía, se gesta el propósito último que es catapultar al alcalde Leyes como candidato a la Presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia en las elecciones nacionales de diciembre de 2019, o por lo menos empotrar su nombre en la lista de los posibles candidatos opositores. Pero eso sí, todo a costa de los dineros públicos y los impuestos de propiedad de los cochabambinos.

Pedir que los concejales opositores, los masistas por supuesto, investiguen estos descomunales gastos en publicidad y propaganda es una tarea imposible, porque sencillamente ellos también están infectados del mismo mal. En fin, todo nos indica la escasa calidad de los perfiles de nuestras autoridades en general.

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