El abigeato político de las ovejas opositoras

Primero de manera encubierta en Cochabamba, y luego públicamente en Santa Cruz y Tarija, hemos visto cómo algunas ovejas, encumbradas y obedientes, que por varios años mostraron su tenaz y violenta oposición al gobierno, han aceptado las condiciones del poderoso pastor del otro rebaño y se han aliado, bajo la consigna del “cambio”. Sin escrúpulo alguno, estás ovejas han abandonado a sus principales pastores, el prefecto de Santa Cruz y el líder de Podemos, entre otros cándidos ovejeros.

No ha sido un secreto la forma como Costas ha manejado a su ganado, siempre privilegiando el secreto y la prebenda entre las élites que le rodeaban y bajando sólo las migajas al gran rebaño del civismo cruceño. Esos aires de superioridad han terminado con el proyecto de la media luna; minado por las termitas de la intriga interna y las insatisfechas ansias de cuotas de poder. Las autoridades prefecturales y los dirigentes cívicos han mandado unas señales decadentes, en septiembre pasado, cuando los empresarios privados de Santa Cruz mostraron una actitud conciliadora con el gobierno para salvar el aparato productivo del departamento. Los cívicos, como pastores de ese rebaño, utilizaron la presión para demostrar que tenían y mantenían el control, pero no tuvo que pasar mucho tiempo para que todo se les vaya de las manos. Fueron su mezquindad y los altos intereses de élite que los delataron.

De forma pública y con espectáculos monumentales se concretó esta fuga pública de las filas del civismo cruceño y del radicalismo violento, que fue aprovechada por el oficialismo, que terminó jalando a todo el rebaño a su establo, en una operación de abigeato que no respetó las más elementales normas del decoro político. En este caso, los operadores políticos del MAS debieron haber utilizado la misma prudencia e igual decencia como lograron el alineamiento en sus filas de una gran mayoría de las ovejas de Podemos. Uno de los ejemplos más claros fue la entrega voluntaria y sin condiciones de sus más renombrados carneros, que se entregaron patitas y todo, Eso sí, con mucha sutileza, sólo por dinero y con garantía de protección patrimonial. El acuerdo fue: “Evo no toques mis propiedades y privilegios, a cambio tendrás mis respetos por siempre”.  Es que Morales maneja así el poder, haciendo concesiones a los más atontados corderos, sin que siquiera sospechen que, en el futuro próximo y sin aviso previo, el pacto se romperá en resguardo del gran regaño comunista, con muerte civil incluida para los favorecidos.

Estas lecciones las tiene que entender el principal candidato opositor, Manfred Reyes Villa, y deberá comenzar a sospechar de la fidelidad y la lealtad de sus candidatos y operadores. Porque este mal parece que ya es de muchos, y se puede convertir en un consuelo para sus mansos corderos. Que no vaya a perderlos en el camino, por descuidar a los abigeos del MAS.

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