Desparasitación universitaria

La ciudadanía ha visto las revueltas callejeras provocadas por la decisión del Consejo de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) de titularizar por decreto y sin exámenes de competencia previos a menos de un millar de docentes que fueron contratados de forma extraordinaria y eventual. No han sido pocos los juristas expertos y entendidos que han alegado sobre la titularización forzada de los docentes extraordinarios y han terminado afirmando que en el proceso se ha quebrantado la ley, el estatuto orgánico y la normativa reglamentaria sobre la promoción de los docentes a escalones superiores.

Al empujar bruscamente la titularización, los servidores públicos al mando de la UMSS no han cumplido con los requerimientos básicos de calidad que la educación superior del siglo XXI impone. Sin más,  el hecho se ha convertido en un acto arbitrario con las responsabilidades funcionarias implícitas, dirigiendo serios cuestionamientos morales hacia los que aplaudieron la medida caprichosa de modo precipitado y obediente. Para cerrar este ingrato incidente, el Consejo de la UMSS debe materializar dos tareas urgentes y una importante. La primera tarea urgente: revocar la decisión de la titularización; y la segunda: convocar, de forma inmediata y pública, a exámenes de competencia y concurso de méritos para titularizar el millar de cátedras, y promover a los docentes de modo ordenado, legal y transparente. Así también se estimularía el ingreso a la competencia de aspirantes a la docencia, quizás con superiores experiencias profesionales, mejores méritos académicos y aventajadas suficiencias educativas. Tareas de por sí difíciles, pero habrá que tener cuidado con los miedos políticos que perjudicarán la revocatoria y las frustraciones profesionales que obstaculizarán los exámenes de oposición o suficiencia.

La UMSS en su conjunto debe sincerarse. Hurgando en la médula del problema se encuentra que el verdadero justificativo de esta actitud intransigente son algunas de las reglamentaciones de la Ley General del Trabajo, que disponen la inamovilidad funcionaria; entonces ya debemos suponer el por qué algunos docentes titularizados por decreto ya están pidiendo inamovilidad y lo que es peor, están prometiendo de que de la UMSS los sacarán jubilados o muertos. Quieren perpetuarse en el cargo de docentes con el discurso férreo de que tienen el derecho de “conservar el empleo durante toda su vida laboral”. Sería una tragedia para el desarrollo académico que la UMSS tenga que convocar a concursos de méritos o exámenes de oposición después del sepelio de cada docente. Hasta el Vicepresidente y el Ministro de Gobierno, como profesores universitarios que son, han reconocido que sin exámenes de suficiencia los docentes se contaminan con la mediocridad. Verdad.

¿Cuál es la tarea importante? La UMSS debe tomar la iniciativa e influir en el Gobierno para que emita un decreto supremo que reglamente la finalización forzosa de contratos laborales con los docentes dentro de las universidades públicas, incluyendo entre los justificativos legales de despido forzoso, sin restitución, la causal de no haber aprobado satisfactoriamente los exámenes de suficiencia o de mérito a los que el docente se sometió. Así de simple y sin cuchillos, pandillas, paros o marchas. En un próximo artículo me referiré a la desparasitación dentro del estamento estudiantil.

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