Cuentos griegos para liquidar empresas bolivianas

No está por demás sospechar qué piensa el gobierno sobre la crisis griega y su inminente quiebra financiera; que para el buen entender de los mejores economistas y especuladores del mundo, es sólo el principio de la peor crisis económica que vivirá la humanidad desde que es tal. Dicen que será la “madre de todas las crisis”, rótulo que precisamente coincide con los gritos de guerra que propala constantemente el presidente boliviano contra el capitalismo, aunque por detrás se sirva de él. A veces a los discursos no hay que darles demasiada importancia, pero no se debe subestimar el afán gubernamental para liquidar definitivamente a los capitalistas de este pobre país.

Es aquí donde entra el discurso del socialismo comunitario, desarrollado muy sutilmente por el vicepresidente García Linera. Nos referimos a esas reflexiones que fácilmente pueden convertirse en obras, como la que hemos visto con la “recuperación” de las acciones de propiedad privada de bolivianos y bolivianas en la empresa Elfec, por lo que falta saber cuán comunitaria resultará. Pero para tristeza general la crisis griega contagia y avanza. Hasta los menos pesimistas creen que la ayuda de emergencia para Grecia no tendrá el éxito esperado, por lo que la crisis económica y política mundial será una realidad y de la que Evo Morales, su vicepresidente y el gobierno se sentirán muy satisfechos, porque (aparentemente) tienen tan bien planeada su estrategia anticapitalista que hasta la reacción boliviana contra la “madre de todas las crisis” resultará siendo un juego de niños.

Nos ponemos en el escenario (hipotético) de que la crisis económica mundial ha derrumbado a un sinfín de empresas bolivianas. Los empresarios están desesperados, algunos en quiebra, otros necesitando recursos financieros para no abandonar sus emprendimientos; pero sorpresivamente el gobierno les niega apoyo a todos los afectados por ser parte de un “sistema capitalista corrupto”. Entonces aparece la nueva Constitución Política que dice: “las trabajadoras y los trabajadores, en defensa de sus fuentes de trabajo y en resguardo del interés social pueden, … reactivar y reorganizar empresas en proceso de quiebra, concurso o liquidación, cerradas o abandonadas de forma injustificada, y conformar empresas comunitarias o sociales. (art. 54, parágrafo III, CPE). Y es aquí donde el discurso del socialismo comunitario cuaja y entrega las empresas, antes privadas, a los trabajadores. Tan sutil medida ya tiene su proyecto de ley que reglamenta la reactivación y reorganización de esas empresas cerradas, quebradas y abandonadas; y con un simple informe del Ministerio del Trabajo se define la viabilidad económica, financiera y legal de la empresa. Si la empresa resulta calificada se convierte en comunitaria, la administran los trabajadores y se financia a través del Presupuesto General del Estado, Esto es socialismo puro.

Así de fácil, pero ahí no termina todo. Los empresarios quebrados y desposeídos tendrán que seguir cargando con la responsabilidad por el pago de las deudas de su gestión privada, ya que las empresas comunitarias no aceptarán esos pasivos (art. 111, proyecto Código del Trabajo). Qué mejor castigo para el capitalismo criollo que se devaneará con la madre de todas las crisis, originada en Grecia y que pasará por Bolivia con toda su carga virulenta; y con estas pruebas ortodoxas del socialismo comunitario el espíritu emprendedor en Bolivia quedaría descuartizado y nadie se atrevería a valerse por sí mismo. Conseguir un empleo en cualquier instancia gubernamental del Estado Plurinacional de Bolivia puede ser una gran alternativa. Este sí que es un cuento griego y ojala resulte siendo muy indiscreto y falso.

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