Antes de las elecciones vuelven los defensores

Un asambleísta cruceño, uno de esos que legalizó su situación con la coalición más perjudicial que pudo conformarse en la breve historia de este nuevo siglo, sin miedo y refiriéndose a las gestiones que emprenden muchos ciudadanos honestos en la ciudad de Santa Cruz para defender su terruño, escribió en una de las redes sociales más importantes: “No se defiende a Santa Cruz en la prensa, se la defiende en la Cámara, con debate y propuestas”. He decidido calificar a este resoplido como un insulto a la inteligencia ciudadana. No sé si el diputado ha razonado sobre lo que se atrevió a escribir, pero sí sé que a quienes les gustó no razonaron para maldita cosa.

Ellos son los oportunistas de siempre, especialmente aquellos que merodean, desde hace lustros atrás, muy cerca de lo peor que ha mal habido la extinta República. Me duele confirmar que posicionarse en la mente del ciudadano normal de clase media es muy fácil. Peor cuando el vecino asiente, aún a base de bufidos, que son ellos los únicos que lucharon y lucharán por la democracia y el estado de derecho. Esos sofisticados gladiadores, los mismos señores asambleístas y senadores del Estado Plurinacional de Bolivia; que forman parte del único escenario de combate contra y a favor del totalitarismo: la Asamblea.

Esta forma de expresar su egolatría sólo desnuda la verdadera intención. Están cerca las elecciones y los mandamases ya dejaron entrever que están conformando sus listas de candidatos a base de los pertinaces defensores de pacotilla, precisamente esos que, en su simpleza, andan explotando mensajes de texto de 120 caracteres, simplificando los discursos y contaminando el buen aire de la persuasión. Ahora, más que nunca, hay que identificar a esos abusadores que están pretendiendo automatizar a los ciudadanos desde sus celulares y sus computadoras, menospreciando los escenarios más íntimos y efectivos como la esquina, la calle, una parada de bus, el café, la mesa de almuerzo o esa con tragos, esa pensión, un taxi, el sindicato, el barrio, el club, los periódicos, las paredes. En fin, estos lugares donde con libertad y mayor legitimidad se discute y se propone.

Me parece un acto de cobardía afirmar a voz en cuello que la única forma de defender legítimamente un terruño se materializa calentado un curul, que si bien está apañado por la legalidad, siempre para mal fue sostenido con dinero del Estado, que en realidad es dinero de los ciudadanos. Para el buen gobierno de quienes desdeñan lo legítimo, sepan que quien defiende a su tierra de verdad, nunca espera cada mes que le paguen una bolsita con dinero o en cada elección le bendigan con votos. Se defiende algo por pasión y no por sueldo, y quien quiera hacerlo tiene abiertos un sinfín de escenarios. Que la Cámara es el único escenario, mentira.

Lo que más preocupa es que la gente sensata aún no ha despertado su sensibilidad para acompañar a uno de los verdaderos líderes de oposición y tampoco ha sabido distinguir y apoyar a los que generan simpatía. Entre tanto, a los que desprecian y minusvaloran cualquier iniciativa que se exponga de modo legítimo en escenarios que no sean la Asamblea o la Cámara, lo correcto sería pagarles con la misma moneda. Despreciando sus defensas y a ellos también.

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