16D, día de arreo masista

Ya quedan pocos días para que los servidores públicos del nivel central del Gobierno cumplan con su deber de viajar  a la ciudad de Cochabamba para la concentración del próximo 16 de diciembre (16D). Este arreo humano se produce en uno de los peores momentos del largo periodo gubernamental y ha sido planificado sólo para rescatar exiguamente algunos peldaños de popularidad que el presidente Evo Morales ha perdido este año que ya termina. La grey masista ha sido convocada para proclamar la cuarta candidatura del líder cocalero para las elecciones presidenciales de 2019. Los masistas de menor jerarquía están siendo obligados  a asistir al acto, pero ellos tendrán que correr con los gastos de la estadía, siendo el partido azul el encargado de pagar el transporte en buses. Como bien podrá entender el lector se trata de un acto forzado por el Gobierno para estimular a los militantes oficialistas para que ratifiquen su estadía en el cargo público, o para que refuercen su amor por el caudillo, o para que aviven su entusiasmo en este inusual proceso preelectoral.

A nadie deberá extrañar que el partido oficialista informe que todos los funcionarios concurrieron de mil amores y por su propia iniciativa a rendir los homenajes al cabecilla de un grupo superior que se sostiene en el poder a punta de narcotráfico y corrupción. Además, surge la duda sobre el carácter espontaneo del evento ficticio preparado para el 16D cuando se confirma que la burocracia estatal pertenece a la clase media; si en la médula del “masista clasemediero” ya se notan las manchas del enfado existencial cada oportunidad que le obligan a asistir contra su voluntad y poniendo en riesgo la propia billetera, ni siquiera en beneficio propio, sino para satisfacer los más bajos instintos de una caterva abusiva y corrupta. Los oficialistas saben que los burócratas de clase media ya renunciaron a votar por el soberano cocalero y debido a eso es que les obligan a asistir a estas farsas electorales.

Serán los oficinistas azules los que cumplan con el cometido de sacarle los ojos al oficialismo. Pero lo que el Gobierno no podrá reconquistar es a la clase media en general, de la que se ha alejado voluntariamente, y que en estos últimos años ha visto mejores oportunidades en un ambiente cargado de libertad que en la “democracia comunal” que líricamente entona el masismo. Una buena parte de las personas que conforman la clase media fue cautivada y utilizada en el mes de diciembre de hace 12 años para artificialmente repudiar lo republicano y precipitar al país en un proyecto absolutamente tiránico y antidemocrático; además de que fue arreada hacia las urnas y embriagada en medio de una suerte de gimnasia muy tiránica y autoritaria.

Entonces, el 16D será otro de esos actos azules carentes de brillo y de espontaneidad. Cómo no quisiera Evo Morales que en esta oportunidad le proclame una multitud ciudadana, que franca, alegre y honestamente, concurra a la convocatoria, con el estandarte ideal para defender los principios democráticos básicos y las normas constitucionales vigentes. Lo único que le queda es un bando constreñido en la que abundan millares de cabezas inclinadas, ya por el abatimiento de ser arreados a cambio de favores, ya por la tristeza que les atosiga la inalcanzable recontra reelección de su líder; o ya por las preocupaciones graves que les provoca tener sobre si a una élite corrupta que les ordena y manipula. El que quiere ser arreado el 16D que se sume al rebaño azul.

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