14 años son nada

Serán 14 años inexorables que permanecerá en la cárcel el general de la Policía Boliviana René Sanabria por haber asumido el papel de líder en la confabulación ilícita para exportar droga boliviana a EEUU y por haberse declarado culpable como parte de un acuerdo con la fiscalía norteamericana para evitar la condena máxima de prisión perpetua, previa entrega a la DEA de toda la información sobre los fabricantes, traficantes y encubridores bolivianos. Parece que el fiscal y la juez cumplieron su palabra, pero una diputada masista, con menosprecio y aludiendo a la “benevolente” sentencia de condena que recibió este policía narcotraficante, dijo que “14 años son nada” porque si este general hubiera sido juzgado en los tribunales del nuevo Estado Plurinacional de Bolivia la pena de prisión hubiera sido “mucho más dura” (¿?).

Uno de los argumentos que utilizó la juez para mandar en prisión al general Sanabria fue el interés primordial que EEUU tiene en Latinoamérica, especialmente en Bolivia y Colombia, para “impedir que las drogas sean cultivadas y trasladadas” al país del norte. Esta premisa y otras que aparecen en la sentencia no involucran a altos funcionarios y dignatarios del Estado Plurinacional de Bolivia, lo cual ha generado un halito de satisfacción tanto en el ciudadano Presidente así como en la caterva de servidores públicos que estos últimos ocho meses no dormían tranquilos, debido al temor de verse involucrados en las declaraciones que el exjefe de la lucha antinarcóticos hizo ante los fiscales y la juzgadora. Pero lo que no hay que olvidar es que en este asunto tan delicado han intervenido los mejores detectives y agentes encubiertos del mundo, lo cual nos impulsa a presumir que Sanabria dijo todo, absolutamente todo, pero para no entorpecer la investigación hasta el contenido de la sentencia pudo también haber sido negociado, por no decir “censurado”, con el fin de generar esa ridícula sensación de tranquilidad ambiental entre los delincuentes para que sigan traficando y protegiendo.

Si el viceministro de Régimen Interior se siente «satisfecho» porque no se involucró a funcionario alguno del Órgano Ejecutivo y del partido de gobierno en el caso, o si la abogada del general Sanabria persiste en afirmar que su cliente «nunca habló nada de otra persona» y «no ha dado ningún otro nombre», ya deberían ambos desdecirse, porque será tarea de la mismísima DEA devolverles la congoja, porque el general Sanabria sí hablo e involucró con voz alta a personajes bolivianos y cuyo anonimato, como resulta obvio y por el momento, es la reserva patrimonial más preciada de la DEA norteamericana. Este organismo se ha hecho de un gigantesco ovillo de información con una circunferencia que abarca todo el territorio boliviano y cuyo centro es el Chapare con sus cocaleros, convertidos en principales patrocinadores del actual Gobierno. Cuidado, que a la DEA sólo le basta devanar la punta desde cualquier país vecino, así lo hizo desde Chile para atrapar a Sanabria.

Parece que 14 años son nada, pero en realidad es una cantidad de tiempo en prisión muy ajustada para todos aquellos que quieran arrepentirse y entregar información a la DEA o para disuadir comportamientos delincuenciales de altos funcionarios masistas que abiertamente están siendo tentados por el narcotráfico o para aquellos que están anotando nombres de narcotraficantes en sus listas de amigos. Entretanto el Gobierno boliviano ya debería tomar en cuenta las honestas sugerencias que le hacen para que se purgue y desparasite por dentro, sino quiere pasar a la historia como un Estado tutelado por narcotraficantes y delincuentes.

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