Trump bombardeará Sucre

Quiero amenizar este domingo con un chiste divertido. Cuentan que el día ayer Donald Trump, después de consumar el bombardeo de la capital de Siria, Damasco, reunió a sus jefes militares para disponer que bombardeen también todas las capitales de los países de la órbita del socialismo del siglo XXI. Un gran temor invadió a los ciudadanos que viven en La Habana, La Paz, Caracas, Managua, Teherán y Pionyang, también a sus gobernantes. Pero para salvar responsabilidades, Evo Morales y su gabinete en pleno decidieron mandar una carta al presidente Trump para aclararle que la capital constitucional de Bolivia, no es La Paz, sino Sucre.

Al grano. Todos ya estamos al tanto de que Estados Unidos, el Reino Unido y Francia lanzaron, la noche del pasado día viernes, una ofensiva contra el gobierno de Siria, a la cabeza de Bashar Al Asad, en la que combinaron ataques aéreos y misiles proyectados desde buques en el Mar Mediterráneo. Los ataques tuvieron como objetivo “disuadir” a Al Asad tras un presunto ataque con armas químicas ocurrido hace una semana en la ciudad siria de Duma. El presidente boliviano, Evo Morales, asistente en la Cumbre de las Américas, desde su cuenta de Twitter, dijo que: “junto a pueblos hermanos de América Latina, demandamos al imperio estadounidense detener la masacre de inocentes en Siria, levantar el bloqueo criminal contra Cuba, parar el golpismo en Venezuela y suspender su muro racista contra México”. Gran demanda del líder boliviano. No esperaba otra cosa. Estas expresiones de solidaridad, tan mediocres y falsas, que expone el cocalero boliviano solo confirman un discurso izquierdista, desgastado y agotado.

De Evo Morales no hay que esperar muestras de sensatez. El jamás levantará banderas favorables para la esperanza, como son la democracia, la libertad, el pluralismo y el estado de derecho; porque cada vez que abre la boca o pulsa un twitt estas banderas son opacadas por ese discurso totalitarista contagiado por el difunto Hugo Chávez, cuya personalidad es objeto de culto entre los tiranos del mundo. Lo peor de todo es que los puños izquierdos en alto que acompañan cada twitt del líder cocalero, sirven para avalar a los gobiernos absolutistas de Irán, Corea del Norte y Siria, que cometen crímenes contra la humanidad so pretexto de la lucha contra el imperialismo. Por ejemplo, Evo Morales jamás condenó públicamente las ejecuciones sumarias y degollamientos que materializan grupos premodernos como son Hamas y la Yihad islámica, cuyos activistas y terroristas gozan de simpatía entre los masistas.

Violación de los derechos humanos, autocracia, corrupción y persecución política son algunos de los sustantivos que cargan en sus espaldas una buena parte de los países que completan este mosaico antiimperialista, que en reiteradas oportunidades han recibido el apoyo político y sentimental desde el Palacio Quemado. Ya me han cansado las muestras de apoyo a las «democracias asediadas» de Venezuela, Siria y Corea del Norte, además de los twitts mojados que reiteren el eterno repudio al embargo contra Cuba, por haber cometido el pecado de instalar por la fuerza la «democracia socialista más avanzada del mundo». Ya me queda claro que a Evo Morales le resultará siempre mejor soportar un bombardeo imperialista de La Paz o Sucre, que condenar públicamente el uso de armas químicas contra la población siria.

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