¿Evo paga sus impuestos?

En días pasados la asamblea constituyente ha agotado la discusión respecto a la mayoría absoluta para eludir y burlar la mayoría de los dos tercios, que estaba previamente convenida. Este hecho ha provocado una división notable en el país en función de quienes han votado por el MAS y los que no lo han hecho. De aquí en adelante la bolivianidad distingue y diferencia a las personas que avasallan tierras de otras que no; como aquellas personas que evaden sus impuestos y otras que no; los individuos que contrabandean y los que no y, los que importan ropa y autos usados y los que no; los que plantan cada día más coca  y los que no.  Los que no son del MAS, obviamente son la minoría.

Las minorías en este país ya no son un elemento fundamental para llegar a consensos que posibiliten una convivencia pacifica dentro de la sociedad boliviana. Estamos absolutamente seguros que las personas que no responden al MAS, y a quienes se les considera una “minoría insignificante”, son las que sostienen económicamente al Estado Boliviano, a través de los impuestos.

Lo que corresponde es cuestionar si los asambleístas del MAS, o qué porcentaje de ellos, alguna vez han contribuido al país con impuestos. También valdrá la pena preguntarse si el propio gobernador de este país; que es propietario de grandes cocales, además comercializador de la hoja y promotor de su industrialización, alguna vez pagó impuestos sobre estas actividades. Con el atrevimiento del caso, no estaríamos errados si afirmamos que los que pretenden refundar el país, nunca antes y nunca después, aportaron o aportarán un solo centavo, con el riesgo implícito para el futuro gobierno socialista, que ambicionan implantar.

Hasta hace poco se había establecido una línea delgada que dividía a los bolivianos, pero ahora esa línea ha desaparecido y, con absoluta razón, cualquier persona que contribuye al sostenimiento del país puede reclamar su derecho a ser oído y considerado en cualquier escenario al que pueda acceder libremente, caso contrario, será moralmente válido entregar la carga tributaria a “las mayorías originarias y los movimientos sociales” de este país, para que sus miembros contribuyan económicamente al maquiavélico proyecto totalitario. Entre tanto, no será válido que unos pocos paguen para que los discriminen y los aíslen.

Esta opinión no debe ser entendida como una instigación pública para  no pagar, rehusar, resistir o demorar el pago de tributos, y menos que se comprenda como una instigación destinada a organizar la negativa colectiva al cumplimiento de las obligaciones fiscales.  Sólo se trata de una exhortación para sensibilizar al gobernador Morales en sentido de que en este país todos somos iguales en los derechos y en las obligaciones, especialmente cuando se trata de evitar los peligrosos estragos que pretenden ocasionar al Fisco los que amedrentan a los contribuyentes bolivianos que pertenecen a “las minorías”.

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