El SIN sin Zegada

Eduardo Zegada Claure renunció a la Presidencia del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN).  Deja el cargo por esos temas inconfesables que urgen a cada una de las personas en este mundo a tomar decisiones.  Al final se dijo que era por la presión de la petroleras, del Gobierno, del Parlamento y en fin se dijo de todo, pero nadie escuchó a Zegada y si alguien lo hizo en esas esferas simplemente calló.

El SIN, desde que Zegada estuvo a cargo, ha cumplido su verdadera misión institucional de facilitar y universalizar el acatamiento cívico de las obligaciones impositivas.  Estas acciones de facilitar y universalizar fueron tareas que se ejecutaron de forma diaria, siempre mejorándolas, porque los fines en sí fueron inalcanzables en la perfección, y lo que sí pudo permitir la mejora continua fue la política de “cero tolerancia a la corrupción”.

Con el apoyo del Nuevo Código Tributario se ha incrementado la conciencia tributaria entre los sujetos pasivos de las obligaciones impositivas, pero mucho más hizo el temor a ser “fiscalizado”.  No se puede olvidar que la gestión de Zegada y su Directorio los motivó para mejorar la eficiencia de la gestión de recaudación en un importante 16.8% entre las gestiones 2003 y 2004, que conforman el proceso de transición para la aplicación de la nueva norma tributaria.  Vanos fueron sus intentos para mejorar la recaudación entre los contribuyentes de los regímenes especiales, como vanos son los intentos de cualquier ser humano para evitar que estos inescrupulosos ciudadanos se amparen detrás de la pobreza para defraudar.

Cabe destacar que la gestión administrativa de Zegada fue excelente.  Decidió adecuadamente a la hora de elegir experimentados administradores y gerentes en los niveles ejecutivos, tanto para la oficina central, así como para las regionales.  No hubo ingerencia de los políticos en el tema.

Zegada deja al SIN con un soporte tecnológico de ultima generación, que impide meter las manos y las uñas en la Hacienda Pública, como era práctica corriente en el precámbrico tributario boliviano, cuando los partidos políticos “decidían manualmente” quien pagaba tributos y quien no.  Justamente esta ventaja tecnológica ha puesto en evidencia la situación tributaria del sector hidrocarburos respecto de sus deberes con el Fisco. Las computadoras casi han desplazado a los funcionarios del SIN a la hora de la fiscalización con la inteligencia fiscal, especialmente en dos rubros muy importantes: la devolución impositiva y el control cruzado de la emisión de facturas; que en muchos casos están desnudando a defraudadores que se encontraban fosilizados junto con la parálisis en la gestión fiscal de antaño

El salto cualitativo hacia el nuevo Padrón Nacional de Contribuyentes con el famoso NIT, que sustituyó al mal formado y contrahecho RUC, fue otra nota destacable que está posibilitando la ampliación de la base de los contribuyentes. El SIN aún tiene algunas debilidades y poco personal.  Por factores ajenos a la gestión de Zegada, más atribuibles a la política de austeridad del Presidente Mesa, el SIN aún está sobrecargando trabajo en su personal administrativo, que resulta muy disminuido para la faena contra la evasión.

Ahora el Gobierno y el Parlamento tienen que optar entre la continuidad y la mejora de la institucionalización, positiva y productiva; o en su caso inclinarse por las amenazas contra el SIN, hablamos específicamente del contrabando y los regímenes especiales, que promueven los políticos y sus políticas. El SIN está sin Zegada.  El Directorio del SIN no está completo y por tanto está deleznable, más aún sin un Presidente.  Lo que se ve a corto plazo es que el Parlamento, no tardará en elegir a operadores y compromisarios políticos que debilitarán aún más esas bases de gestión que se han conocido como exitosas y se pueden evaluar positivamente en el SIN.  Parece que retornaremos a las viejas mañas.  Ni modo …… basta ver las “operaciones patrióticas” que se usaron para renovar la Corte Suprema y el Ministerio Público.

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