La reunión siniestra de los Rodríguez

«¿Se repetirá en Bolivia el modelo de fraude electoral que Zapatero avaló en Venezuela? La democracia está en juego y la ciudadanía debe estar más alerta que nunca.»

José Luis Rodríguez Zapatero se reunió en Madrid con Andrónico Rodríguez para fortalecer la candidatura de Evo Morales rumbo a las elecciones Bolivia 2025. Detrás de este movimiento está el Grupo de Puebla, buscando replicar el modelo de fraude electoral aplicado en Venezuela. La oposición boliviana necesita unidad para enfrentar un posible retorno de Morales, amparado en una sentencia constitucional y apoyado por el Tribunal Constitucional Plurinacional y el Tribunal Supremo Electoral. La ciudadanía debe estar alerta ante esta nueva maniobra progresista.

La reciente reunión en Madrid entre José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno español, y Andrónico Rodríguez, precandidato presidencial boliviano, ha sido presentada como un encuentro para discutir “la unidad como base para conservar lo construido por los gobiernos progresistas”. Sin embargo, este acercamiento no parece ser fruto del azar ni una simple coincidencia política.

La alianza responde a un diseño estratégico dentro del tablero geopolítico del progresismo latinoamericano, donde el llamado Grupo de Puebla, muy vinculado a figuras como Maduro, Correa, Lula, Ortega, Díaz-Canel y Evo Morales; juega un papel protagónico en la defensa de proyectos de poder ya consolidados o en retroceso. En este contexto, Bolivia aparece como una pieza clave.

Según fuentes cercanas al MAS, Andrónico Rodríguez sin ser el líder oficial de la campaña electoral, se ha reunido con Zapatero con el fin de recibir asesoramiento directo para fortalecer la candidatura de Evo Morales y garantizar la continuidad del partido en el poder. No es un secreto que Zapatero ha tenido una presencia muy activa y cuestionada en los procesos políticos de Venezuela, donde ha respaldado elecciones señaladas por la comunidad internacional como fraudulentas y ha promovido diálogos que, lejos de resolver conflictos, los han profundizado y complicado.

En el caso venezolano, Zapatero se presentó como “veedor” de comicios sin transparencia y, más tarde, como “mediador” de un diálogo entre fuerzas opositoras y un gobierno que había perdido el respaldo popular. Según muchos analistas, su rol favoreció la permanencia de Nicolás Maduro en el poder, incluso cuando los resultados electorales apuntaban en la dirección correcta y a favor del candidato ganador Gonzales Urrutia, que al final terminó exiliado, gracias a Zapatero, el “facilitador” de la huida.

Este patrón genera inquietud respecto a su posible participación en las elecciones bolivianas previstas para agosto. Si se repite la fórmula aplicada en Venezuela, podríamos ver a Zapatero avalando el proceso electoral cuestionable, facilitando acuerdos que perpetúen al partido gobernante y sugiriendo “exilios negociados” para candidatos opositores con posibilidades reales de victoria, obviamente con la facilitación de Zapatero.

En un escenario donde la oposición boliviana compite dividida y sin una estrategia común, el MAS tiene una ventaja clara. En cambio, si se logra una coalición opositora sólida y con respaldo ciudadano, el panorama cambiaría drásticamente, y ni siquiera un fraude sofisticado garantizaría la permanencia del oficialismo.

Por eso, es fundamental que la ciudadanía esté alerta. Las reuniones de “los Rodríguez”, por muy simbólicas que parezcan, pueden marcar el inicio de un nuevo ciclo de legitimación encubierta del líder cocalero. Todos los ciudadanos decentes de este país deben vigilar con cuidado el rol que jugarán los actores como “los Rodríguez”, el órgano ejecutivo con Arce Catacora a la cabeza y las seis federaciones del Chapare, que a la larga pueden marcar la diferencia junto con las decisiones funcionales del Tribunal Constitucional Plurinacional y el accionar cómplice del Tribunal Supremo Electoral.

En este juego electoral, el nombre de Evo Morales es omnipresente. Desde las sombras más siniestras ya se están moviendo las fichas para concretar la posible candidatura del “jefe indio” que, en el extremo de mi susceptibilidad, es ansiada por millares de corruptos bolivianos y que, como ya manifesté en artículos anteriores, será respaldada por una sentencia constitucional que lo ampararía justificando su “derecho humano” a participar en las elecciones de agosto de 2025, abriendo la puerta a un retorno legalmente blindado, bajo el resguardo de la polémica “ley de preclusión”, diseñada para impedir impugnaciones, entre ellas su “habilitación plena” como candidato.

En este complejo tablero político, es urgente que la sociedad boliviana se mantenga informada, critique con vehemencia y participe en las calles para abortar estos planes diseñados desde el grupo de Puebla y “avalados” por un personaje tan cuestionado como José Luis Rodríguez Zapatero. Las decisiones de hoy definirán no solo el resultado electoral, sino el rumbo democrático del país en los años por venir. Y aquí es donde la unidad de la oposición boliviana juega el papel determinante. Si los candidatos opositores permanecen divididos y aislados, tengan por seguro que Evo Morales será el próximo presidente de Bolivia, con el aval, obviamente, de Zapatero.

Marcelo Gonzales Yaksic

Marcelo Gonzales Yaksic, es el director de esta página y ofrece una rica experiencia profesional. Actualmente es abogado tributarista en ejercicio libre de la profesión, fue Asesor Legal de la Cámara de Industria y Comercio de Cochabamba, autor de la columna Pliego de Cargos, Licenciado en Ciencias Jurídicas (UMSS), Diplomado en Tributación del Centro de Estudios Fiscales y Financieros (CEF – Bolivia) y con Maestría en Derecho Corporativo y Regulatorio del Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU- UMSS).


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