Los comerciantes minoritas nunca renunciarán

Una semana llena de novedades irritantes en esta desdichada ciudad. Todos se enteraron que el alcalde Leyes aparentemente renunció a la silla edil con el argumento de que habría cumplido los cinco años de mandato, como queriendo dar el ejemplo de rectitud, rechazando el prorroguismo. El pasado viernes las autoridades del Concejo Municipal, se alistaron para elegir al nuevo alcalde, y en medio de negociaciones políticas se supo que Leyes había condicionado su renuncia. Definitivamente, nuestra ciudad está gobernada por personas con serios traumas de honestidad. No es un secreto que los concejales soportan entre sus filas a colaboracionistas con el narcodictador, expertos en cohecho, extorsionadores por cobro de diezmos a los funcionarios municipales entre otras facetas clandestinas. Que tristeza.

El jueves anterior el alcalde Leyes dijo públicamente que renunciaba, pero horas después condicionó su decisión porque exigía que se renueve la directiva del Concejo Municipal. Los concejales así lo hicieron abriéndose así un espacio para la maniobra política de la que el alcalde sacará provecho y mucho más los grupos influyentes de poder ficticio que le soportan y sostienen. Son pues los comerciantes minoristas que se apropiaron de las calles de la ciudad los que están presionando para que Leyes continúe a la cabeza del municipio. La razón: el enorme negociado de puestos de venta en medio de las calles de nuestra ciudad. Algunos de los comerciantes asentados han exigido a los que les vendieron la autorización desde la Intendencia, para que se perpetúen en esos lugares.

Todos hemos notado, desde que se inició la cuarentena, que las calles y las esquinas tienen por lo menos un par de comerciantes instalados. Están ahí estratégicamente posesionados porque algunas mentes torvas han parcelado la ciudad y han logrado que la Intendencia y el alcalde Leyes permitan esos asentamientos. No cuesta nada sospechar que una vez que pase la pandemia esos puestos se convertirán en “kiosquitos” o en “anaqueles” definitivos, para luego venderlos o traspasarlos por precios en dinero que exceden la imaginación. Así se parcelaron todos mercados de Cochabamba desde un principio hasta 1986, y con el correr de los años siguientes también se concesionaron ilegalmente los puestos en todas las calles de la ciudad. Fueron los intendentes que se apropiaron de ingentes cantidades de dinero producto de estas ventas oscuras de bienes de dominio público.

Serán estos comerciantes los que amedrenten a la ciudadanía con huelgas y crucifixiones para impedir la renuncia de Leyes. Es este alcalde el que protege y socapa todas sus arbitrariedades. Por mucho que los actuales funcionarios sostengan que Leyes no cambiará de decisión, lo más probable es que en los próximos días desista de su renuncia y consume una vez más el abuso de estos malos ciudadanos. En estas pugnas de poder, especialmente cuando se disputan cada espacio libre de la ciudad los líderes de los comerciantes y los funcionarios de la Intendencia municipal, antagónicos en unas épocas y afines en otras, están provocando un daño gigantesco e irreparable en las ansias y anhelos de modernidad que todos los cochabambinos sentimos.

Desde el Concejo Municipal, libre de presiones, se debe emitir una normativa de carácter obligatorio que elimine de una vez por todas cualquier maniobra ilegal que pretenda perpetuar a los comerciantes en las calles y que su permanencia, por esta única vez, se considere transitoria entre tanto dure la cuarentena. Además, desde las oficinas de transparencia del municipio se tienen que iniciar los procesos administrativos para indagar el grado de criminalidad con la que actuaron algunos funcionarios municipales que vendieron los puestos. Los problemas interminables que han consolidado los comerciantes en la ciudad puede que ni las próximas generaciones de autoridades los resuelvan, pero ya es hora que la ciudadanía honesta, asuma en nombre del pueblo, acciones para frenar estos abusos de un gremio que se da el lujo de entronar alcaldes y destronarlos. Paso que da Cochabamba, paso que tropieza con un comerciante. Una verdadera lacra.

Marcelo Gonzales Yaksic

Marcelo Gonzales Yaksic, es el director de esta página y ofrece una rica experiencia profesional. Actualmente es abogado tributarista en ejercicio libre de la profesión, fue Asesor Legal de la Cámara de Industria y Comercio de Cochabamba, autor de la columna Pliego de Cargos, Licenciado en Ciencias Jurídicas (UMSS), Diplomado en Tributación del Centro de Estudios Fiscales y Financieros (CEF – Bolivia) y con Maestría en Derecho Corporativo y Regulatorio del Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU- UMSS).


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