ISIS atentará en Sucre

Aún con la pesadumbre que embargó Paris, y como ya se había previsto desde esta columna, el gobierno masista nunca ha expresado de forma vehemente su condena contra los grupos terroristas islámicos, muy a pesar del pacifismo que adorna nuestra Constitución Política. Evo Morales se limitó a expresar su repudio contra el “horror desatado en París”, así como no fue más allá de una condena oficial contra “las acciones de fuerza, las operaciones armadas, como también hechos de terrorismo”. Bien por la condena a las acciones, pero y ¿la condena a los actores? ¿El repudio en concreto a los grupos terroristas yihadistas? ¿Por qué diablos no los maldijo?, así como lo hicieron todos los gobernantes prudentes del mundo.

He sabido que una diputada opositora de la Asamblea Legislativa Plurinacional presentó un proyecto de declaración camaral que repudiaba los actos terroristas del 13-N en Paris, perpetrados por los yihadistas del Estado Islámico (ISIS). En el proyecto también se brindó el “sentido pésame” al pueblo francés y la solidaridad con las familias que vivieron el horror; además se condenaron los actos criminales de ISIS contra otros países. Parece que este proyecto de declaración ya fue rechazado por los líderes que responden al oficialismo en la Asamblea. Esto confirma que ninguno de los órganos de poder del Estado Plurinacional, tiene identificada entre sus tareas oficiales publicar una condena expresa contra todos los criminales de ISIS.

Ninguna excusa justifica el rechazo de esa declaración de condena, menos existe alguna razón para demorar la publicación oficial que exprese ese repudio y esa condena en nombre de todos los bolivianos, sin excepciones. Estoy seguro que en el Estado Plurinacional de Bolivia no debe existir algún ser humano que esté de acuerdo con semejantes actos de terrorismo, y si existe debe tener alguna simpatía con el yihadismo sunita. Lo que sí queda claro y se entiende es que el gobierno de Evo Morales está calculando con tibieza extrema la oportunidad de la declaración, porque de hacerlo pone a nuestro país, tan anticapitalista, en la línea de sus enemigos íntimos como son Estados Unidos, la Unión Europea y los países de cultura occidental; y también se alinearía, independientemente de las conductas bélicas e inmorales, con el imperialismo ruso y con los grupos terroristas de corte chiita, como Hesbola, que reciben armas, capacitación y apoyo financiero de Irán, país aliado de Bolivia.

Seguramente los altos dignatarios del Estado Plurinacional, creen que Bolivia correría un serio peligro si se condena públicamente a ISIS. Supongo que se imaginan una serie de atentados terroristas en las grandes ciudades bolivianas, con centenares de muertos y heridos, en represalia por el repudio boliviano. Explotando el sarcasmo, he imitado en su estructura una frase que leí en un artículo, y la reformulo con palabras diferentes: “Ocurrió que todos los gobiernos enemigos de ISIS recibieron una amenaza cierta de atentados terroristas muy devastadores en todas las capitales de los países que condenaron y repudiaron al grupo yihadista; inmediatamente los gobernantes azules, que radican en La Paz, enviaron una simple nota a los líderes de ISIS aclarándoles que la capital de Bolivia es Sucre”. Así me imaginé una de esas “escenas envolventes”, muy dignas de las mentes predecibles que diseñan infortunios desde Palacio Quemado, simplemente para soslayar sus más humildes responsabilidades.

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